JOSE VENTO CUADERNOS DE ARTE DIRIGIDOS POR JOSE LUIS TAFUR JOSE MARIA MORENO GALVAN EL PINTOR JOSE VENTO ATENEO MADRID 19 5 8 LAS OBRAS REPRODUCIDAS FUERON PRESENTADAS EN LA SALA DEL PRADO, DEL ATENEO DE MADRID, DEL 25 DE ABRIL AL 8 DE MAYO DE 1958 ESTA COLECCION ESTA PUBLICADA POR LA EDITORA NACIONAL YO no tengo la pretensión de haberle descubierto José Vento a nadie. Pero estoy seguro de habérmelo descubierto a mí mismo. Es una de las pocas cosas de que puedo envanecerme. Normalmente, el descubrimiento de un pintor que se adivina maestro viene precedido por no se sabe qué especie de resonancia previa, según la cual no debe sorprendernos el fenómeno de su recién conocida existencia. Pero Vento, en el otoño de 1951, cuando atrajo mi atención una de sus pinturas en las salas del Retiro de la I Bienal, no había emitido para mí ninguna radiación premonitora. Quiero decir que algo muy especial me deslumbró en su cuadro y que me chocó no encontrar ninguna referencia en el registro de mi memoria. Ello fué como una conminación perentoria al conocimiento personal. En aquel tiempo -y ahora- yo no podía ofrecerle más que mi admiración y mi amistad. Lo último quedó pactado, y lo primero me convirtió desde entonces en un espectador de su obra. ¿Qué fué lo que aquella tarde me sorprendió tan vivamente en la obra de Vento? Si tradujera ecos ya lejanos, tendría que hablar de una especie de pasión por la inteligencia. Pero con eso apenas lograría insinuar la definición estética que ahora importa. Habitaba entonces en ella un desnudo rigor, la fidelidad extrema a una negociación con la norma, el inaudito desdén de todo aquello que no le era ofrecido por su propio conocimiento. Sus cuadros de aquel tiempo pudieron o no estar logrados según el proyecto previo que al artista había que suponerle, pero desde luego es seguro que nunca se enriquecieron con ningunas de las agregaciones fortuitas del azar o la subconsciencia constituidos en aliados. Por eso mismo parecía que les estaba vedado eso que no hay más remedio que definir con los nombres de poesía o de misterio. Más aún: el artista Vento se había prohibido a sí mismo todo pacto con la poesía y con el misterio. De resultas de lo cual se situaba su obra en esa poesía de la extrema lucidez que raya nuevamente con las fronteras del misterio, como el dórico, el soneto o la fórmula algebraica. De entonces acá la obra de Vento ha cambiado ostensiblemente. Ha cambiado tanto, que yo diría que se encuentra en los antípodas de su vieja norma. No hace falta que yo lo justifique ahora, entre otras cosas, porque esto que escribo es cualquier cosa menos una justificación, y también porque no voy a descubrirle a nadie la precisión lógica de todos sus pasos evolutivos. Vento ha llegado a su posición actual, desde aquella en que yo me lo descubrí a mí mismo, con ese ritmo acompasado que tienen los procesos interiores de maduración. Ha madurado, luego ha llegado a percibir al cambio de las cosas estables. Quisiera poder apresar en una definición la verdadera entidad del cambio operado por la pintura de Vento en estos años. Yo sé bien en qué consiste; pero cuando algo se sabe bien, casi siempre es inefable. En estos años, todo lo que Vento sabe ha ido penetrándose de todo lo que Vento "es". De tal manera, que si en la época de mi primera descubierta el Vento real quedaba oculto tras la impenetrable muralla de su conocimiento, en esta de la que ahora somos espectadores las ideas han ido quedando ocultas por una primera presencia de lo que en su pintura es delación de vida. He dicho que en aquel tiempo me constituí en su espectador, y por eso estoy en el secreto de la lógica de sus mutaciones. Cada nuevo cuadro me fué apuntando al oído la razón de su necesidad. De pronto, a Vento le nacía un hijo y las paredes de su estudio se iban cubriendo de maternidades. Llegué a ser un iniciado del contrapunto entre su vida y sus mutaciones. Y cuando vine a darme cuenta, sus cuadros, en vez de ser la huella de sus ideas, eran su huella grafológica. No quisiera llegar al plano de las abstractas generalizaciones, porque esto es -o intenta ser- el análisis de una obra personal. Es decir, me está vedado aliar esta definición con la de todo un proceso del arle contemporáneo. Pero si cada artista, cuando lo es efectivamente, hace vivir a la historia particular de su arte de acuerdo con alguna forma de reconstitución de la historia general del arte en el tiempo que vive, la de Vento es paradigmática. La historia del arte de nuestros días está marcada por la necesidad de concederle una jerarquía a "la otra realidad", a la que, sin excluir lo visible, está detrás de lo visible. Así en Vento. En él, por lo que su camino tiene de personal, adopta la forma de un retorno desde la secularización por la forma hasta la necesidad primaria de una consagración a los dioses. Digo que el arte de Vento, desde donde yo lo conozco, parte de una extrema indagación en la forma para adentrarse en una extrema penetración por la vida. Hay que estar atento a lo que esto último significa como compromiso con todo lo que para un artista es vida. Significa, en primer término, una aceptación de todas aquellas sensaciones que por la vía de la inteligencia son indefinibles. Y he aquí a Vento pactando nuevamente con la poesía y con el misterio, la consagración a los dioses. Significa vida la casi premeditada contaminación por el mundo de sus más cercanos afectos. Y por ahí Vento le da paso a una corriente benéfica y juvenil en la que se amalgaman un punto de humor y una lúdica simpatía. Vida es, en fin, subyacencia de recuerdos, conciencia de una permanente incomodidad, presencia de la realidad con sus esquinadas aristas. Gracias a ello, Vento se acuerda de que en él late un nunca desertor del expresionismo. Dicho esto, puede comprenderse la trayectoria de Vento, agregando que su consagración a la forma ha quedado ampliada hasta dar cabida en ella a una consagración expresiva. Es un expresionista. Sólo que él ha pactado con la totalidad, es decir, que no ha procedido como comúnmente suelen hacer los detentadores canónicos de este nombre, los cuales ignoran deliberadamente su mitad cordial para hacernos exclusivamente partícipes de su mitad dramática. Ahora bien; insisto en que la pintura de Vento procede de-una consagración a la forma. Quiero decir que no ha negado su ley, sino que la ha liberalizado. No parte de una expresión que ignora las exigencias de la forma, sino que ha llegado a la expresión por su capacidad de hacer elásticas estas exigencias. Pero los efectos nunca llegan a desbordar en él absolutamente a sus causas. Por eso su pintura logra establecer el difícil equilibrio de los dos ingredientes. En su pincelada ya no hay solamente la aportación del pintor, sino lo que el pintor pone "a pesar de sí". La coexistencia con el misterio. Pero él es dueño de la última palabra, la que en último extremo decide la vertebración de la obra, la que le confiere esa peculiar arquitectura que unas veces abre los espacios para dejar que configuren a los objetos y otras cierra en sí mismo a los objetos para permitir que se configuren por una ausencia de espacio. LÁMINAS I. Composición (tema evangélico). II. Mujer que escucha la radio. III. Betsabé. IV. Bodegón. V. Homenaje al vino y a los amigos. --> VI. Jugadoras de cartas. VII. Maternidad de la mesa camilla. VIII. Bodegón con figura. IX. Pequeña composición. --> X. Gato sobre una silla. Este trigésimotercer número de los Cuadernos de Arte del Ateneo de Madrid, se terminó de imprimir en ALTAMIRA Bravo Murillo, 31, Madrid, el día 24 de abril de MCMLVIII FOTOS: BALMES COLECCION "CUADERNOS DE ARTE" 1. El niño ciego de Vázquez Díaz vicente aleixandre 2. La pintura de Alfonso Ramil adriano del valle 3. Luis María Saumells vicente marrero 4. La pintura de Ortiz Berrocal josé maría jove 5. El escultor José Luis Sánchez ángel ferrant 6. José María de Labra, pintor miguel fisac 7. Vaquero Turcios en sus dibujos luis felipe vivanco 8. Jesús Núñez, aguafortista manuel sánchez camargo 9. Luis García Bustamante josé hierro 10. Osvaldo Guayasamín josé maría moreno galvan 11. Antonio Quirós josé de castro arines 12. El escultor Mustieles alejandro núñez alonso 13. La pintura de Ortega Muñoz josé camón aznar 14. Pablo Serrano, escultor a dos vertientes enrique lafuente ferrari 15. Will Faber eduardo westerdahl 16. Las arpilleras de Millares c. l. popovici 17. La pintura de Juan Guillermo rafael morales 18. Francisco Arias jesús suevos 19. María del Carmen Laffón eduardo llosent y marañón 20. Rafael Canogar josé luis fernández del amo 21. Antonio Valencia ramón d. faraldo 22. Francisco Mateos juan antonio gaya nuño 23. Rubio-Camín, o la madura juventud l. figuerola-ferretti 24. Santi Surós jaime ferrán 25. Galicia barnett d. conlan 26. Antonio López García joaquín de la puente 27. Manuel Hernández Mompó luis garcía-berlanga 28. Carnet de viaje de Rosario Moreno josé hierro 29. Los hierros de Martín Chirino josé ayllón 30. Noticia de Bruno Saetti enrique lafuente ferrari 31. El expresionismo de Fernando Mignoni m. ballester cairat 32. La poética ingenuidad de Pepi Sánchez condesa de campo alange 33. El pintor José Vento josé maría moreno galván Nace en Valencia, 1925. Estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, de Valencia. Gana la pensión de Pintura de la Diputación de Valencia y se traslada a Madrid, donde reside, alternando sus estancias con Ibiza. Ha viajado por Italia con una bolsa de la Dirección General de Relaciones Culturales, por Francia con bolsa de viaje de la Vicesecretaría de Educación Popular. Ha celebrado exposiciones individuales en Madrid, Barcelona y Valencia. Ha concurrido a las tres Bienales Hispanoamericanas, a la Primera Bienal del Mediterráneo (Alejandría), Muestra de Arte Contemporáneo (Oriente Medio), IV Bienal Internacional de S. Paulo. Concurso Ibarra, exposiciones colectivas en París, Roma, Goritzia, Viareggio, Estocolmo, Santander, San Sebastián, Barcelona, Oviedo, Salamanca, etcétera. Está representado en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. Este año se le ha concedido beca de ayuda de la Fundación Juan March.