JOSE CABALLERO CUADERNOS DE ARTE DIRIGIDOS POR JOSE LUIS TAFUR RAMON D. FARALDO JOSE CABALLERO ATENEO MADRID 1958 LAS OBRAS REPRODUCIDAS FUERON PRESENTADAS EN LA SALA DE SANTA CATALINA, DEL ATENEO DE MADRID, DEL 21 DE MAYO AL 7 DE JUNIO DE 1958 ESTA COLECCION ESTA PUBLICADA POR LA EDITORA NACIONAL HE pedido a José Caballero que me deje escribir aquí en lugar de otro cualquiera, porque una vez que expuso, todos opinaron muy bien y yo me callé. Ahora he preferido no callarme, y él me ha hecho este favor. Cuando expuso entonces, discutimos por una cuestión de límites, en cuanto a la temperatura poética de los cuadros y los propios cuadros. La luna y la paleta pueden tener el mismo origen, y hasta cierto parecido fisonómico; pero el influjo de aquélla produce en ésta delirios capciosos. En la época aludida me pareció que se encontraba bajo esa pálida amenaza. Ahora ha quitado la luna de enmedio y se ha puesto ante un caballete con los oídos tapados. Lo primero, pues, es decir que el terreno que pisa es de pintor con hambre y con sed. Sus cuadros son tan inocentes de la poesía que irradian como los cuerpos celestes, y la situación del pintor con respecto a la pintura al óleo es exactamente la de alguien que está de bruces sobre una fuente y bebe. Lo que impresiona es que los cuadros sean tan distintos, y esto pasa porque es la obra de un hombre. Si fuera el itinerario de una hormiga no serían distintos. No hay que perdonar, hay que agradecer esa variedad. Debe decirse; es la sinceridad personificada, porque cada cuadro es de otra manera. Lo que les separa es lo mismo que hace diferente al hombre de una hora a otra, de estar bien a no estarlo, de sentirse feliz a sentirse derrotado. Un maestro dijo a Caballero, recién llegado éste de Huelva: «Lo principal es conocerse a sí mismo». Y bien, cada vez que Caballero ha creído conocerse a sí mismo se ha encontrado con otro. Rimbaud escribió: «Yo soy siempre él». Caballero es siempre nosotros, vosotros y ellos. No sabe vivir más que siendo a la vez de muchas maneras. Tampoco podría pintar si su corazón no cambiase de sitio en cada cuadro. Esta originalidad le diferencia de otros pintores, obstinados en hallar un estilo único que sea la solución de todos sus problemas. Este está empeñado en tener cada vez más problemas y en no encontrar un estilo único: cuando lo encuentra dice: «Ya está; a otra cosa». La consecuencia es que cada uno de sus cuadros encierra una exposición entera y que su indiferencia física y moral ante el espíritu de ahorro es absoluta. Así llegamos a saber que la razón de sus actos no son los colores, ni los sistemas estéticos, ni la divina proporción, sino una pasión que se llama vida. En cada cuadro pone una existencia, un invento, una persona. «Yo no pinto lo que busco, sino lo que encuentro», dice Picasso. «Yo, ni busco ni encuentro; yo voy», diría Caballero. El caso es ir y olvidar que se llega alguna vez, pues al llegar se acabó. Sabe dónde empieza: empieza en recuerdos, en lo que no ha visto nadie, en lo que ha visto todo el mundo, en un borrón de tinta, en un objeto sobre una mesa, en una cruz, en arena, en sombras, en nada. Cualquiera de estas cosas es un germen y puede originar una vida o un cuadro. El pintor se olvida de que está pintando, apenas sabe qué está haciendo dentro de su pintura. Es cierto que sabe dibujar, pero la embriaguez empieza donde acaba su dibujo. Pintar no es poseer, sino ser poseído. La pintura no es una procesión ni una obligación, sino una forma de libertad. Tiene menos de oficio que de fiebre. Uno se ha preparado para sufrirla aprendiendo a trazar rayas, caballos, orejas, flores y otras enseñanzas que sirven para mucho hasta que se empieza a pintar, y entonces no sirven para nada, lo que es mejor, porque si uno empieza a pintar para no hacer más que lo que sabe, juega con manos sucias y destruye lo que la pintura tiene de más sagrado, o sea su misterio, y de más adorable, o sea su libertad. Por no dañarlos, Caballero ha renunciado incluso a lo que le gustó más, es decir, a lo más peligroso para su independencia. ¿Cómo va a pertenecer a ninguna escuela un hombre que se niega casi el pertenecerse a sí mismo para ser más de su pintura...? En cuanto a escuelas, todas sirven, todas están ahí, como las piedras y la cal en un solar; todas son útiles, particularmente las más arriesgadas, pues el riesgo es una forma de vivir más en menos tiempo. Lo abstracto, lo no abstracto, las simetrías cubistas y expresionistas, el espíritu clásico y el espíritu fauve, todo es utilizable, al menos hasta ese punto en que el derecho del pintor a hacer lo que le dé la gana no es amenazado. Llamarle barroco significa tanto o tan poco como llamarle español. En ambos casos podría tratarse de asuntos de sangre. Caballero es español no porque pinte episodios nacionales, sino por el movimiento de sus cuadros, por la clase de nostalgia o electricidad que desplazan, Al menos, si lo español se encuentra en estado agresivo en cierto sonido de crótalos, en la querencia de negros, morados y rojos, en una manera erizada y magnética de bailar, en las líneas de la mano, del fuego y del hierro, en la convivencia del peligro y la superstición, en la sustancia de un hueso en el que han roído Zurbarán y Falla, ]uan Gris, García Lorca y otros así. Resumiendo, podría decirse que José Caballero es un talento meridional y español, morisco en el fondo y cosmopolita en la forma, racial por su capacidad para descubrir y su incapacidad para administrar, temerario, imaginativo y desenfrenadamente romántico a la hora de la verdad. También podría decirse que es un pintor grande, pero esto no me corresponde a mí, que después de todo, o antes de todo, soy su amigo. LÁMINAS II. Mujeres a la mesa. 1955 —> <— I. Gallo con espino. 1955 III. Gallo verde. 1956 IV. Frutero con manzanas. 1958 V. Mesa con pan. 1956 VI. Manzanas pasadas. 1958 VII. Mesa y frutas. 1957 VIII. Interior con figura 1958 IX. Exterior con figura. 1958 X. Mesa con formas negras. 1957 XI. Estación marítima. 1957 Este trigésimoquinto número de los Cuadernos de Arte del Ateneo de Madrid, se terminó de imprimir en ALTAMIRA Bravo Murillo, 31, Madrid, el día 20 de mayo de MCMLVIII FOTOS : BALMES COLECCION "CUADERNOS DE ARTE" 1. El niño ciego de Vázquez Díaz vicente aleixandre 2. La pintura de Alfonso Ramil adriano del valle 3. Luis María Saumells vicente marrero 4. La pintura de Ortiz Berrocal josé maría jove 5. El escultor José Luis Sánchez ángel ferrant 6. José María de Labra, pintor miguel fisac 7. Vaquero Turcios en sus dibujos luis felipe vivanco 8. Jesús Núñez, aguafortista manuel sánchez camargo 9. Luis García Bustamante josé hierro 10. Osvaldo Guayasamín josé maría moreno galvan 11. Antonio Quirós josé de castro arines 12. El escultor Mustieles alejandro núñez alonso 13. La pintura de Ortega Muñoz josé camón aznar 14. Pablo Serrano, escultor a dos vertientes enrique lafuente ferrari 15. Will Faber eduardo westerdahl 16. Las arpilleras de Millares c. l. popovici 17. La pintura de Juan Guillermo rafael morales 18. Francisco Arias jesús suevos 19. María del Carmen Laffón eduardo llosent y marañón 20. Rafael Canogar josé luis fernández del amo 21. Antonio Valencia ramón d. faraldo 22. Francisco Mateos juan antonio gaya nuño 23. Rubio-Camín, o la madura juventud l. figuerola-ferretti 24. Santi Surós jaime ferrán 25. Galicia barnett d. conlan 26. Antonio López García joaquín de la puente 27. Manuel Hernández Mompó luis garcía-berlanga 28. Carnet de viaje de Rosario Moreno josé hierro 29. Los hierros de Martín Chirino josé ayllón 30. Noticia de Bruno Saetti enrique lafuente ferrari 31. El expresionismo de Fernando Mignoni m. ballester cairat 32. La poética ingenuidad de Pepi Sánchez condesa de campo alange 33. El pintor José Vento josé maría moreno galván 34. Isabel Santaló, o «la moral construida» caballero bonald 35. José Caballero ramón d. faraldo JOSE CABALLERO nace en Huelva y llega a Madrid para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Se forma en el taller de Vázquez Díaz. Realiza exposiciones individuales y colectivas en Madrid, París, Londres, Bienales de São Paulo, Venecia y Mediterráneo, Internacionales de Pitsburg y Bélgica. Es premio de Pintura Joven de la I Bienal Hispanoamericana y Gran Premio de Acuarela de la III Bienal. Figuran obras suyas en el Museo de Arte Contemporáneo, de Madrid, y en colecciones particulares de España, Inglaterra, Francia, Suiza, Italia, Alemania, Portugal, Venezuela y Estados Unidos.