CÁRDENAS CUADERNOS DE ARTE DIRIGIDOS POR JOSE LUIS TAFUR RAMÓN D. FARALDO CÁRDENAS ATENEO MADRID 1 9 5 8 LAS OBRAS REPRODUCIDAS FUERON PRESENTADAS EN LA SALA DEL PRADO, DEL ATENEO DE MADRID, DEL 18 DE DICIEMBRE DE 1958 AL 10 DE ENERO DE 1959 ESTA COLECCION ESTA PUBLICADA POR LA EDITORA NACIONAL RESULTA que uno empieza a pintar como si buscase a una madre o se dedica a otra cosa. No quiero decir que vaya a encontrarla en seguida: hablo más bien de la rabia con que se pone a buscar. De ella depende que uno llegue a ser pintor o se quede en el camino. Cárdenas, el chico que expone, se encuentra en ese estado de voracidad. Nadie le ha dicho que se haga pintor, pero nadie ha podido evitarlo. Le gusta porque le produce desesperaciones tremendas y grandes alegrías, y porque cuando ve sus cuadros puede decirse a sí mismo, como cuando se mira en un espejo, esto soy yo, esto es Juan Ignacio de Cárdenas. De forma que, aunque sólo pintase birrias, su manera de ensañarse y de agredir telas es verdaderamente propia de una página de sucesos. También estoy de acuerdo con varias personas en que pintar es un juego en el que se apuesta el alma, y esto es lo que pasa. Aquí hay alguien que ha suscrito esa apuesta. Dicho de otra manera, no es como aquel que empieza a ponerse ropa porque puede hacer frío, sino que se la quita para darse una paliza mortal con otro. Va a dar lo que tiene: va a ver quién puede más. Mientras se quita cosas de encima, calcula que el otro es muy fuerte, que va a ser dificilísimo. Después cierra los ojos y empieza a dar golpes. De todo esto resulta una temeridad, pero también una forma de ser decente, no como quien observa la ley para no tener disgustos, sino con la decencia de aquel sujeto que andaba a lanzazos con los molinos de viento. He querido aclarar así el ánimo con que Cárdenas se hace pintor: lo que continúa se refiere a lo que pinta. Está claro que no es abstracto, pues para ello le sobran algunos detalles y le faltan otros, especialmente el jadeante histerismo con que algunos han caído sobre el nuevo estilo, comparable al que ponen muchas señoras ante el último modelo de sombrero. Tampoco es académico o realista a ultranza, simplemente porque no acepta sin perder la cabeza algunos hechos que los artistas abstractos han consagrado y otros que permanecen en el arte figurativo. Esto no es por guardar atenciones a todo el mundo; es porque él manda en su pintura, porque no hay ley que se lo impida, y sobre todo porque quiere saber por sí mismo lo que le interesa, venga de donde venga, Quiere comprobar lo que pasa poniéndoselo sobre la piel y viendo si quema. Posee o busca el sentido interior de la pintura. Esta ha dejado de ser un muro sobre el que el pintor pone pastas de colores: ahora el pintor se ha metido en el muro y trabaja desde el interior. Por ello los colores aparecen como musgo o humedad y evocan filtraciones o corrosiones de lluvia y de tiempo, vejeces de pared, trozos de zócalo de colegio con rasponazos en la cal y líneas de esas que trazan los internos mordiéndose la lengua. El resultado es algo parecido a éste: consistencia de piedra. Geometría larvaria de lapicero o de uña si no hay otra cosa. Necesidad de picar para reconstruir. La entonación deriva de lo que hemos hablado. Como el que pinta está dentro o debajo, no ve la luz del día, sino grietas de cuerpos opacos. Cárdenas sigue aquí a los de su quinta. Los pintores impresionistas y otros que han existido emplearon durante mucho tiempo la paleta —flor, la paleta— joya y puesta de sol. Ahora la paleta es de inducción mineral: Buffet es yeso y carbón; Tapies, wolfram; otro que no recuerdo, arena; Pollok y Tal-Coat filones mixtos. La querencia de Cárdenas le inclina al cuarzo, de halo tibio e impávido, de una aridez delicada y cruel. Tiende a esa cristalización y pobreza exquisita. Cuando en la intimidad de esta dureza hay algo con brillo rojo o verde, sorprende tanto como encontrar esquirlas de vidriera antigua en un secano donde jamás vivió nadie. En suma, Cárdenas está tratando de construir su casa. No sé si tendrá muchos pisos, si llegará a ser choza o catedral, pero estoy casi seguro de que se podrá vivir dentro. LÁMINAS I. Frutero en negros. II. Frutero número 1. III. Frutero número 4. IV. Frutero con botellas. V. Frutero en grises. VI. Frutero sobre una mesa. VII. Guitarra y botella. VIII. Frutero número 3. IX. Frutero número 5. X. Frutero número 2. Este cuadragésimo número de los Cuadernos de Arte del Ateneo de Madrid, se terminó de imprimir en ALTAMIRA Bravo Murillo, 31, Madrid, el día 17 de diciembre de MCMLVIII FOTOS: BONACHE COLECCION "CUADERNOS DE ARTE" 1. El niño ciego de Vázquez Díaz vicente aleixandre 2. La pintura de Alfonso Ramil adriano del valle 3. Luis María Saumells vicente marrero 4. La pintura de Ortiz Berrocal josé maría jove 5. El escultor José Luis Sánchez ángel ferrant 6. José María de Labra, pintor miguel fisac 7. Vaquero Turcios en sus dibujos luis felipe vivanco 8. Jesús Núñez, aguafortista manuel sánchez camargo 9. Luis García Bustamante josé hierro 10. Osvaldo Guayasamín josé maría moreno galvan 11. Antonio Quirós josé de castro arines 12. El escultor Mustieles alejandro núñez alonso 13. La pintura de Ortega Muñoz josé camón aznar 14. Pablo Serrano, escultor a dos vertientes enrique lafuente ferrari 15. Will Faber eduardo westerdahl 16. Las arpilleras de Millares c. l. popovici 17. La pintura de Juan Guillermo rafael morales 18. Francisco Arias jesús suevos 19. María del Carmen Laffón eduardo llosent y marañón 20. Rafael Canogar josé luis fernández del amo 21. Antonio Valencia ramón d. faraldo 22. Francisco Mateos juan antonio gaya nuño 23. Rubio-Camín, o la madura juventud l. figuerola-ferretti 24. Santi Surós jaime ferrán 25. Galicia barnett d. conlan 26. Antonio López García joaquín de la puente 27. Manuel Hernández Mompó luis garcía-berlanga 28. Carnet de viaje de Rosario Moreno josé hierro 29. Los hierros de Martín Chirino josé ayllón 30. Noticia de Bruno Saetti enrique lafuente ferrari 31. El expresionismo de Fernando Mignoni m. ballester cairat 32. La poética ingenuidad de Pepi Sánchez condesa de campo alange 33. El pintor José Vento josé maría moreno galván 34. Isabel Santaló, o «la moral construida» caballero bonald 35. José Caballero ramón d. faraldo 36. Trinidad Fernández gerardo diego 37. La pintura de Gerardo Rueda m. sánchez-camargo 38. La fase austera de César Manrique juan antonio gaya nuño 39. Lucio Muñoz francisco saenz oiza 40. Cárdenas ramón d. faraldo JUAN IGNACIO DE CÁRDENAS nace en Madrid el 7 de julio de 1928. Estudió Arquitectura, y como alumno de D. Ángel Ferrant modela en Artes y Oficios. Participa en varias exposiciones colectivas: Biarritz, Madrid (Nacional 1954), Barcelona (Bienal Hispanoamericana 1955), Málaga, Granada. Esta es su primera exposición individual.