VAQUERO CUADERNOS DE ARTE DIRIGIDOS POR JOSE LUIS TAFUR JOSÉ CAMÓN AZNAR DE LA REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN FERNANDO EL ARTE DE VAQUERO ATENEO MADRID 1 9 5 8 LAS OBRAS REPRODUCIDAS FUERON PRESENTADAS EN LA SALA DE SANTA CATALINA, DEL ATENEO DE MADRID, DEL 14 AL 29 DE ENERO DE 1959 ESTA COLECCION ESTA PUBLICADA POR LA EDITORA NACIONAL No se detiene el espíritu, ni casi los ojos, en estas grandes superficies de los lienzos de Joaquín Vaquero. No, algo está presente a nuestra sensibilidad más allá de las formas y de los colores aquí recogidos. Un vasto silencio que emana de estos cuadros, parece que nos envuelve y suspende toda intención crítica. Un silencio casi planetario, un silencio no hecho de muerte, sino de espacios grandes, de magnitudes que la mirada, por muy aguileña que sea, no puede encerrar. Un silencio de soledades sin fin, de tierras que se derraman más allá de los cultivos y aun de las orografías, de tierras cuya contemplación parece que se hace siempre desde alturas andinas. Nada interrumpe este maravilloso silencio que es casi espíritu. Quizá allá abajo, en las quebradas y barrancos, se muevan algunas figurillas. Quizá entre los grandes repliegues arcillosos haya alguna mancha de verdor. Quiza alguna nubecilla cruce en el ancho azul. Pero todo ello en nada perturba esta quietud solemne, esta calma que está hecha, precisamente, de unas magnitudes a las que su misma grandeza inmoviliza. Es difícil ya pormenorizar los detalles de su arte. Este ánimo suspenso, esta expectación que rebasa los límites del cuadro son la mejor definición y el mayor elogio que se puede hacer de su arte. Lo demás es anécdota. Quede para otros pintores de medidas pequeñas hablar de todo eso que constituye la "cocina pictórica". En Vaquero están presentes, sí, todos esos ingredientes que determinan una buena técnica, pero todos ellos como envueltos y disimulados por esos otros valores metapictóricos y que dan a su arte una calidad excepcional. Lo que en su obra hay que potenciar es el gran aliento, el poder imaginativo de trazar paisajes cuyas vastedades siguen derramadas más allá del lienzo, la capacidad de enfrentar en una magna simplicidad cielo y tierra. Dentro de su modernidad, es esta tan viril visión de las formas lo que da a su pintura calidad ibérica. Joaquín Vaquero desdeña en sus cuadros esa morosa detención en el primer plano de las calidades y de las luces con que hoy se entretienen tantos pintores famosos. Su arte nos aleja hacia anchuras y magnitudes donde solamente caben temas elementales. Nada cierra la estructura de sus composiciones. Ninguna vertical detiene la mirada ni el espacio. Este espacio que pudiéramos decir que por sí mismo constituye el núcleo formativo del cuadro. Y para contenerlo en un alvéolo sin límites, Joaquín Vaquero ha necesitado estas secas inmensidades y estos vacíos casi deshumanizados. Porque ni el hombre ni sus trabajos tienen importancia en este escenario casi de astro muerto. Aunque pululen rebaños, aunque en el fondo asome la silueta de un pueblo, aunque la tierra se reparta en bancales, dominando a estas incidencias hay siempre esa concepción redonda y como cósmica de la naturaleza. A exaltar estos desmesuramientos contribuye la composición del cuadro y su color. Composiciones en líneas horizontales que se van sucediendo como una lenta escalinata que se disuelve en el horizonte. Y colores que refuerzan esta sensación de quieta anchura. Es en el color donde advertimos una mayor evolución en el arte de Joaquín Vaquero. En los cuadros recientes, sus tonos son más enardecidos, con una mayor concesión a los rojos y a los amarillos, Pero estas referencias técnicas, aun siendo importantes, quedan —como ya hemos dicho— subsmnidas en esas extensiones cuya magnitud ha devorado a los minutos. Y cuya gran serenidad está provocada por la calma que impone a la mirada las anchuras que no caben en la retina. LÁMINAS I. Paisaje antropomorfo número 3. (0.97 × 1,30 m.) II. Paisaje antropomorfo número 2. (0,97 × 1,30 m.) III. La noche. Paisaje antropomorfo número 1. (1,80 × 2,30 m.) IV. Colosseo número 1 (1,30 × 0,97 m.) V. Frutero en grises. V. Pueblo castellano número I. (0,97 × 1,35 m.) VI. Colosseo número 2. (0,80 × 1,00 m.) VII. Tierras de labor. (1,70 × 2,30 m.) VIII. Pueblo castellano número 2. (0,97 × 1,30 m.) IX. Caballos en la nieve. (0,97 × 1,30 m.) IX. Farallón. (1,00 × 0,81 m.) Este cuadragésimo primero número de los Cuadernos de Arte del Ateneo de Madrid, se terminó de imprimir en ALTAMIRA Bravo Murillo, 31, Madrid, el día 8 de enero de MCMLIX COLECCION "CUADERNOS DE ARTE" 1. El niño ciego de Vázquez Díaz vicente aleixandre 2. La pintura de Alfonso Ramil adriano del valle 3. Luis María Saumells vicente marrero 4. La pintura de Ortiz Berrocal josé maría jove 5. El escultor José Luis Sánchez ángel ferrant 6. José María de Labra, pintor miguel fisac 7. Vaquero Turcios en sus dibujos luis felipe vivanco 8. Jesús Núñez, aguafortista manuel sánchez camargo 9. Luis García Bustamante josé hierro 10. Osvaldo Guayasamín josé maría moreno galvan 11. Antonio Quirós josé de castro arines 12. El escultor Mustieles alejandro núñez alonso 13. La pintura de Ortega Muñoz josé camón aznar 14. Pablo Serrano, escultor a dos vertientes enrique lafuente ferrari 15. Will Faber eduardo westerdahl 16. Las arpilleras de Millares c. l. popovici 17. La pintura de Juan Guillermo rafael morales 18. Francisco Arias jesús suevos 19. María del Carmen Laffón eduardo llosent y marañón 20. Rafael Canogar josé luis fernández del amo 21. Antonio Valencia ramón d. faraldo 22. Francisco Mateos juan antonio gaya nuño 23. Rubio-Camín, o la madura juventud l. figuerola-ferretti 24. Santi Surós jaime ferrán 25. Galicia barnett d. conlan 26. Antonio López García joaquín de la puente 27. Manuel Hernández Mompó luis garcía-berlanga 28. Carnet de viaje de Rosario Moreno josé hierro 29. Los hierros de Martín Chirino josé ayllón 30. Noticia de Bruno Saetti enrique lafuente ferrari 31. El expresionismo de Fernando Mignoni m. ballester cairat 32. La poética ingenuidad de Pepi Sánchez condesa de campo alange 33. El pintor José Vento josé maría moreno galván 34. Isabel Santaló, o «la moral construida» caballero bonald 35. José Caballero ramón d. faraldo 36. Trinidad Fernández gerardo diego 37. La pintura de Gerardo Rueda m. sánchez-camargo 38. La fase austera de César Manrique juan antonio gaya nuño 39. Lucio Muñoz francisco saenz oiza 40. Cárdenas ramón d. faraldo 41. El arte de Vaquero josé camón aznar JOAQUÍN VAQUERO nació en Oviedo. Pintor y arquitecto, ha realizado una extensa labor en ambos campos. Ha expuesto su obra pictórica en Europa y América y ha participado en las principales exposiciones internacionales. Primera Medalla de Pintura —y de Arquitectura—, ha obtenido otros muchos premios españoles y extranjeros. En 1956 fué elegido miembro de la Insigne Accademia Nazionale di San Luca, de Roma, simultáneamente a Sironi, Villon, Capigli y Severini.