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<title>Untitled Document</title>
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<date>2004-11-08T11:30:29</date>
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<p>Written by OpenOffice</p>
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<p>VAQUERO</p>
<p>CUADERNOS 
DE 
ARTE</p>
<p>DIRIGIDOS 
POR JOSE 
LUIS 
TAFUR</p>
<p>JOSÉ 
CAMÓN 
AZNAR</p>
<p>DE LA REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN FERNANDO</p>
<p>EL ARTE DE</p>
<p>VAQUERO</p>
<p>ATENEO</p>
<p>MADRID</p>
<p>1 
9 
5 
8</p>
<p>LAS OBRAS REPRODUCIDAS FUERON PRESENTADAS EN LA SALA DE SANTA CATALINA, DEL ATENEO DE MADRID, DEL 14 AL 29 DE ENERO DE 1959</p>
<p>ESTA COLECCION ESTA PUBLICADA POR LA EDITORA NACIONAL</p>
<p>No se detiene el espíritu, ni casi los ojos, en estas grandes superficies de los lienzos de Joaquín Vaquero. No, algo está presente a nuestra sensibilidad más allá de las formas y de los colores aquí recogidos. Un vasto silencio que emana de estos cuadros, parece que nos envuelve y suspende toda intención crítica. Un silencio casi planetario, un silencio no hecho de muerte, sino de espacios grandes, de magnitudes que la mirada, por muy aguileña que sea, no puede encerrar. Un silencio de soledades sin fin, de tierras que se derraman más allá de los cultivos y aun de las orografías, de tierras cuya contemplación parece que se hace siempre desde alturas andinas. Nada interrumpe este maravilloso silencio que es casi espíritu. 
Quizá allá abajo, en</p>
<p>las quebradas y barrancos, se muevan algunas figurillas. Quizá entre los grandes repliegues arcillosos haya alguna mancha de verdor. Quiza alguna nubecilla cruce en el ancho azul. Pero todo ello en nada perturba esta quietud solemne, esta calma que está hecha, precisamente, de unas magnitudes a las que su misma grandeza inmoviliza.</p>
<p>
Es difícil ya pormenorizar los detalles de su arte. Este ánimo suspenso, esta expectación que rebasa los límites del cuadro son la mejor definición y el mayor elogio que se puede hacer de su arte. Lo demás es anécdota. Quede para otros pintores de medidas pequeñas hablar de</p>
<p>todo eso que constituye la "cocina pictórica". En Vaquero están presentes, sí, todos esos ingredientes que determinan una buena técnica, pero todos ellos como envueltos y disimulados por esos otros valores metapictóricos y que dan a su arte una calidad excepcional. Lo que en su obra hay que potenciar es el gran aliento, el poder imaginativo de trazar paisajes cuyas vastedades siguen derramadas más allá del lienzo, la capacidad de enfrentar en una magna simplicidad cielo y tierra.</p>
<p>
Dentro de su modernidad, es esta tan viril visión de las formas lo que da a su pintura</p>
<p>calidad ibérica. Joaquín Vaquero desdeña en sus cuadros esa morosa detención en el primer plano de las calidades y de las luces con que hoy se entretienen tantos pintores famosos. Su arte nos aleja hacia anchuras y magnitudes donde solamente caben temas elementales. Nada cierra la estructura de sus composiciones. Ninguna vertical detiene la mirada ni el espacio. Este espacio que pudiéramos decir que por sí mismo constituye el núcleo formativo del cuadro. Y para contenerlo en un alvéolo sin límites, Joaquín Vaquero ha necesitado estas secas inmensidades y estos vacíos casi deshumanizados. Porque ni el hombre ni sus trabajos tienen importancia en este escenario casi de astro muerto. Aunque pululen rebaños, aunque en el fondo asome la silueta de un</p>
<p>pueblo, aunque la tierra se reparta en bancales, dominando a estas incidencias hay siempre esa concepción redonda y como cósmica de la naturaleza.</p>
<p>A exaltar estos desmesuramientos contribuye la composición del cuadro y su color. Composiciones en líneas horizontales que se van sucediendo como una lenta escalinata que se disuelve en el horizonte. Y colores que refuerzan esta sensación de quieta anchura. Es en el color donde advertimos una mayor evolución en el arte de Joaquín Vaquero. En los cuadros recientes, sus tonos son más enardecidos, con una mayor concesión a los rojos y a</p>
<p>los amarillos, Pero estas referencias técnicas, aun siendo importantes, quedan —como ya hemos dicho— subsmnidas en esas extensiones cuya magnitud ha devorado a los minutos. Y cuya gran serenidad está provocada por la calma que impone a la mirada las anchuras que no caben en la retina.</p>
<p>LÁMINAS</p>
<p>I. 
Paisaje antropomorfo número 3. 
(0.97 × 1,30 m.)</p>
<p>II. 
Paisaje antropomorfo número 2.</p>
<p>(0,97 × 1,30 m.)</p>
<p>III. 
La noche. 
Paisaje antropomorfo número 1.</p>
<p>(1,80 × 2,30 m.)</p>
<p>IV. 
Colosseo número 1</p>
<p>(1,30 × 0,97 m.)</p>
<p>V. 
Frutero en grises.</p>
<p>V. 
Pueblo castellano número I. 
(0,97 × 1,35 m.)</p>
<p>VI. 
Colosseo número 2.</p>
<p>(0,80 × 1,00 m.)</p>
<p>VII. 
Tierras de labor.</p>
<p>(1,70 × 2,30 m.)</p>
<p>VIII. 
Pueblo castellano número 2.</p>
<p>(0,97 × 1,30 m.)</p>
<p>IX. 
Caballos en la nieve.</p>
<p>(0,97 × 1,30 m.)</p>
<p>IX. 
Farallón.</p>
<p>(1,00 × 0,81 m.)</p>
<p>Este cuadragésimo primero 
número de los Cuadernos de Arte del Ateneo de Madrid, se terminó de imprimir en</p>
<p>ALTAMIRA</p>
<p>Bravo Murillo, 31, Madrid, el día 8 de enero de MCMLIX</p>
<p>COLECCION "CUADERNOS DE ARTE"</p>
<p>1. 
El niño ciego de Vázquez Díaz 
vicente aleixandre</p>
<p>2. 
La pintura de Alfonso Ramil 
adriano del valle</p>
<p>3. 
Luis María Saumells 
vicente marrero</p>
<p>4. 
La pintura de Ortiz Berrocal 
josé maría jove</p>
<p>5. 
El escultor José Luis Sánchez 
ángel ferrant</p>
<p>6. 
José María de Labra, pintor 
miguel fisac</p>
<p>7. 
Vaquero Turcios en sus dibujos 
luis felipe vivanco</p>
<p>8. 
Jesús Núñez, aguafortista 
manuel sánchez camargo</p>
<p>9. 
Luis García Bustamante 
josé hierro</p>
<p>10. 
Osvaldo Guayasamín 
josé maría moreno galvan</p>
<p>11. 
Antonio Quirós 
josé de castro arines</p>
<p>12. 
El escultor Mustieles 
alejandro núñez alonso</p>
<p>13. 
La pintura de Ortega Muñoz 
josé camón aznar</p>
<p>14. 
Pablo Serrano, escultor a dos vertientes</p>
<p>
enrique lafuente ferrari</p>
<p>15. 
Will Faber 
eduardo westerdahl</p>
<p>16. 
Las arpilleras de Millares 
c. l. popovici</p>
<p>17. 
La pintura de Juan Guillermo 
rafael morales</p>
<p>18. 
Francisco Arias 
jesús suevos</p>
<p>19. 
María del Carmen Laffón 
eduardo llosent y marañón</p>
<p>20. 
Rafael Canogar 
josé luis fernández del amo</p>
<p>21. 
Antonio Valencia 
ramón d. faraldo</p>
<p>22. 
Francisco Mateos 
juan antonio gaya nuño</p>
<p>23. 
Rubio-Camín, o la madura juventud</p>
<p>
l. figuerola-ferretti</p>
<p>24. 
Santi Surós 
jaime ferrán</p>
<p>25. 
Galicia 
barnett d. conlan</p>
<p>26. 
Antonio López García 
joaquín de la puente</p>
<p>27. 
Manuel Hernández Mompó 
luis garcía-berlanga</p>
<p>28. 
Carnet de viaje de Rosario Moreno 
josé hierro</p>
<p>29. 
Los hierros de Martín Chirino 
josé ayllón</p>
<p>30. 
Noticia de Bruno Saetti 
enrique lafuente ferrari</p>
<p>31. 
El expresionismo de Fernando Mignoni 
m. ballester cairat</p>
<p>32. 
La poética ingenuidad de Pepi Sánchez</p>
<p>
condesa de campo alange</p>
<p>33. 
El pintor José Vento 
josé maría moreno galván</p>
<p>34. 
Isabel Santaló, o «la moral construida»</p>
<p>
caballero bonald</p>
<p>35. 
José Caballero 
ramón d. faraldo</p>
<p>36. 
Trinidad Fernández 
gerardo diego</p>
<p>37. 
La pintura de Gerardo Rueda 
m. sánchez-camargo</p>
<p>38. 
La fase austera de César Manrique juan antonio gaya nuño</p>
<p>39. 
Lucio Muñoz 
francisco saenz oiza </p>
<p>40. 
Cárdenas 
ramón d. faraldo</p>
<p>41. 
El arte de Vaquero 
josé camón aznar</p>
<p>JOAQUÍN VAQUERO nació en Oviedo. Pintor y arquitecto, ha realizado una extensa labor en ambos campos. Ha expuesto su obra pictórica en Europa y América y ha participado en las principales exposiciones internacionales. Primera Medalla de Pintura —y de Arquitectura—, ha obtenido otros muchos premios españoles y extranjeros. En 1956 fué elegido miembro de la Insigne Accademia Nazionale di San Luca, de Roma, simultáneamente a Sironi, Villon, Capigli y Severini.</p>
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