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<title>Untitled Document</title>
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<date>2004-11-16T11:00:52</date>
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<p>Written by OpenOffice</p>
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<p>COLECCION "CUADERNOS DE ARTE"</p>
<p>1. 
El niño ciego de Vázquez Díaz 
vicente aleixandre</p>
<p>2. 
La pintura de Alfonso Ramil 
adriano del valle</p>
<p>3. 
Luis María Saumells 
vicente marrero</p>
<p>4. 
La pintura de Ortiz Berrocal 
josé maría jove</p>
<p>5. 
El escultor José Luis Sánchez 
ángel ferrant</p>
<p>6. 
José María de Labra, pintor 
miguel fisac</p>
<p>7. 
Vaquero Turcios en sus dibujos 
luis felipe vivanco</p>
<p>8. 
Jesús Núñez, aguafortista 
manuel sánchez camargo</p>
<p>9. 
Luis García Bustamante 
josé hierro</p>
<p>10. 
Osvaldo Guayasamín 
josé maría moreno galvan</p>
<p>11. 
Antonio Quirós 
josé de castro arines</p>
<p>12. 
El escultor Mustieles 
alejandro núñez alonso</p>
<p>13. 
La pintura de Ortega Muñoz 
josé camón aznar</p>
<p>14. 
Pablo Serrano, escultor a dos vertientes</p>
<p>
enrique lafuente ferrari</p>
<p>15. 
Will Faber 
eduardo westerdahl</p>
<p>16. 
Las arpilleras de Millares 
c. l. popovici</p>
<p>17. 
La pintura de Juan Guillermo 
rafael morales</p>
<p>18. 
Francisco Arias 
jesús suevos</p>
<p>19. 
María del Carmen Laffón 
eduardo llosent y marañón</p>
<p>20. 
Rafael Canogar 
josé luis fernández del amo</p>
<p>21. 
Antonio Valencia 
ramón d. faraldo</p>
<p>22. 
Francisco Mateos 
juan antonio gaya nuño</p>
<p>23. 
Rubio-Camín, o la madura juventud l. figuerola-ferretti</p>
<p>24. 
Santi Surós 
jaime ferrán</p>
<p>ALVARO DELGADO</p>
<p>CUADERNOS DE ARTE</p>
<p>DIRIGIDOS POR JOSE LUIS TAFUR</p>
<p>L. FIGUEROLA-FERRETTI</p>
<p>ALVARO DELGADO</p>
<p>ATENEO MADRID 1959</p>
<p>LAS OBRAS REPRODUCIDAS FUERON PRESENTADAS EN LOS SALONES DEL CLUB LA RABIDA DE SEVILLA, DEL 18 AL 31 DE MAYO DE 1959</p>
<p>ESTA COLECCION ESTA PUBLICADA POR LA EDITORA NACIONAL</p>
<p>Depósito legal M 4.522 -1959</p>
<p>“Pintar como querer" es la pretensión habitual en nuestros días, que tiene bien poco que ver con ese "pintar como saber"', donde existe una verdadera demostración de capacidad y humilde actitud de auténtica creación. Alvaro Delgado es uno de los pocos y elegidos representantes de esta postura firme al margen de cualquier otra tentación "snob" y decadente. Alvaro Delgado, a pesar de ello, sabe y conoce de la pintura actual mucho más de lo que suponen cuantos anteponen el nombre de Pollock al de Cézanne y creen que el informalismo es una genial invención de nuestro siglo. Al culto del modismo de última hora es fácil enrolarse para "estar en la línea"; lo es menos si el problema se plantea en sus verdaderos términos, es decir, si cada pintor procura enrolarse en su propia vocación, sea cual fuere, y</p>
<p>obtiene de ella todas sus posibilidades y consecuencias. El mimetismo de siempre existe boy en un grado tal de cinismo que difícilmente pueden creer quienes lo practican su calidad de viejo antecedente histórico, sobre todo a partir del Renacimiento, y por tanto, su nula novedad. Rafaelistas, velazque-ños, goyescos fueron legión perdida en el anonimato de la impotencia y la esterilidad como son hoy los copistas picassianos o seguidores de Braque, Kan-disnky o Klee.</p>
<p>Todo ello demuestra que la sensibilidad no es cultivable en la copia, donde ningún atisbo de personalidad es posible. Copiar en pintura equivale a la misma estúpida actitud de copiar la vida de los demás. Si en principio no me es posible vivir</p>
<p>la vida de Miguel Angel o de Picasso ni modestamente la de Juan Pérez, será vana pretensión, y desde luego, intrascendente, mi propósito de aparentarla. Este fenómeno contemporáneo de buscar el epígono, el ápice de cualquier actividad, no para estudiar una problemática determinada, sino simplemente para imitarla en sus resultados, me parece tan poco inteligente como sumirse en la espesura de la masa, en sus renunciaciones y sus gustos plebeyos, despreciando la poca o mucha sustancia gris de cada cual. Alvaro Delgado, que sabe y comparte estas ideas, no pretende haber hallado la piedra filosofal del arte, sencillamente su sagaz instinto y su saber le valen para afimarse en el concepto del ser en sí mismo sobre todas las cosas</p>
<p>y las modas fortuitas, después de haber aprendido y un poco olvidado todas las verdaderas genialidades de Cézanne, Van Gogh y cuantos de verdad cuentan en la pintura actual, Picasso incluido, naturalmente. Justamente de éste aprendió la virtud del inconformismo y el nefasto pecado de haber legado un concepto equívoco de la explotación de la individualidad. Porque todo lo bueno, entrañado en el principio del no sedentarismo, se hace equívoco y disparatado al poner trabas a la limitación natural del individuo anticipando, con una multiplicidad de suertes toreras, el fin propio de la vocación, o de la vida, en fin de cuentas, que cada cual siente y alienta en una dirección determinada.</p>
<p>Así, el punto de partida de Alvaro Delgado, como puede comprobarse en su pintura, es el de la sinceridad de sentir su mundo, que es el de nuestro tiempo, tanto o más que ese otro pretendido por</p>
<p>cuantos pretenden suprimir la Humanidad de la línea y el color. Si el mundo sigue sintiendo el dolor y el gozo, la fruición sensual y el deliquio espiritual, la necesidad física y la intelectual desde unos cuantos idénticos principios básicos a los de ayer, no bastará un legítimo principio de abstraer en la creación para pretender borrar de un manotazo cuanto de objetivamente hermoso pueda hacerse pintando. Lo difícil, claro es, reside en no caer tampoco en el mimetismo naturalista, impresionista, etc., y llegar, como Alvaro Delgado, a la bella ecuación de su pintura, asentada sobre seres y cosas tangibles, abstraídos, eso sí, de lo epidérmico e inocuo.</p>
<p>La exposición presentada hoy aquí por Alvaro no es antítesis de la pintura que viene haciendo desde hace diez años, sino prolongación. Si hoy sus lienzos parecen sumidos en la sutil gama de los grises, si su coloración parece atemperada a la</p>
<p>consecución del tono y el matiz, su preocupación sigue obediente el mismo cauce del hallazgo de la calidad. Esa calidad tantas veces centrada en la figura humana, principio y fin del Universo, donde amanece el retrato hondo con raíz entrañable, dramática o gozosa, servido con pulso de verdadero artista.</p>
<p>LAMINAS</p>
<p>I. Bodegón con cafetera. --&gt;</p>
<p>II. Bodegón con puerros.</p>
<p>III. Retrato de Alvaro José.</p>
<p>IV. Paisaje de tapia.</p>
<p>V. Puerto de Navia. --&gt;</p>
<p>VI. Laura (fragmento).</p>
<p>VII. Bodegón con cafetera.</p>
<p>VIII. Muchacha.</p>
<p>IX. Bodegón con cesta. --&gt;</p>
<p>X. Músico.</p>
<p>Este cuadragésimo noveno número de los Cuadernos</p>
<p>de Arte del Ateneo de Madrid, se</p>
<p>terminó de imprimir en</p>
<p>ALTAMIRA</p>
<p>Bravo Murillo, 31, Madrid,</p>
<p>el día 29 de abril de</p>
<p>MCMLIX</p>
<p>FOTOS : BALMES</p>
<p>25. 
Galicia 
barnett d. conlan</p>
<p>26. 
Antonio López García 
joaquín de la puente</p>
<p>27. 
Manuel Hernández Mompó 
luis garcía-berlanga</p>
<p>28. 
Carnet de viaje de Rosario Moreno 
josé hierro</p>
<p>29. 
Los hierros de Martín Chirino 
josé ayllón</p>
<p>30. 
Noticia de Bruno Saetti 
enrique lafuente ferrari</p>
<p>31. 
El expresionismo de Fernando Mignoni 
m. ballester cairat</p>
<p>32. 
La poética ingenuidad de Pepi Sánchez</p>
<p>
condesa de campo alange</p>
<p>33. 
El pintor José Vento 
josé maría moreno galván</p>
<p>34. 
Isabel Santaló, o «la moral construida»</p>
<p>
caballero bonald</p>
<p>35. 
José Caballero 
ramón d. faraldo</p>
<p>36. 
Trinidad Fernández 
gerardo diego</p>
<p>37. 
La pintura de Gerardo Rueda 
m. sánchez-camargo</p>
<p>38. 
La fase austera de César Manrique juan antonio gaya nuño</p>
<p>39. 
Lucio Muñoz 
francisco saenz oiza </p>
<p>40. 
Cárdenas 
ramón d. faraldo</p>
<p>41. 
El arte de Vaquero 
josé camón aznar</p>
<p>42. 
Manuel Rivera 
luis gonzález robles</p>
<p>43. 
La escultura de Venancio Blanco 
antonio manuel campoy</p>
<p>44. 
Eva Fischer 
joaquín vaquero</p>
<p>45. 
José Guinovart 
c. rodríguez-aguilera</p>
<p>46. 
Pancho Cossío 
josé hierro</p>
<p>47. 
Cristino de Vera 
luis trabazo</p>
<p>48. 
Francisco Farreras 
miguel fisac</p>
<p>49. 
Alvaro Delgado 
l. figuerola-ferretti</p>
<p>ALVARO DELGADO nace en Madrid. Becado por el Instituto Francés en París y por la Dirección General de Relaciones Culturales en Italia. Exposiciones individuales en Madrid, Barcelona, Bilbao, Santander, Oviedo, New York, Buenos Aires. Participa en la muestra de Arte Español Contemporáneo en Buenos Aires; Bienal de Venecia, etc. Obtiene en 1954 el tercer premio de pintura de Alicante; en el mismo año, premio de Pintura en la II Bienal de Arte Hispano-Americano en La Habana; en 1955, Gran Premio I Bienal Arte Mediterráneo-Alejandría. Está representado en los Museos de Arte Contemporáneo de Madrid; Museo de Arte de Bilbao; Museo de Arte Moderno de Buenos Aires; Museo de Arte Moderno de La Habana; Museo de Arte Moderno Ciudad Trujillo; y en numerosas colecciones particulares de España y el extranjero.</p>
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