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	<title>MEMORIA LEIDA EN EL ATENEO CIENTIFICO Y LITERARIO
DE MADRID, EN LA JUNTA GENERAL DE 29 DE DICIEMBRE DE 1842 por el Secretario primero DON FERNANDO ALVAREZ:Edición electrónica</title>
	<author>Alvarez, Fernando</author>
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    <edition>Primera edición electrónica
    <date>2003-12-22</date>
    </edition>
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<extent>30k-135k</extent>
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    <publisher>Biblioteca del Ateneo de Madrid</publisher>
     <pubPlace> Ateneo de Madrid</pubPlace>
     <address><addrLine>C/Prado 21, 28014 Madrid</addrLine></address>
     <idno type="BA"> 5/25740</idno>
     <availability>
      <p>Dominio Público. Accesible desde http://www.ateneodemadrid.net</p>
     </availability>
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	<title></title>
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		<title>MEMORIA LEIDA EN EL ATENEO CIENTIFICO Y LITERARIO
DE MADRID, EN LA JUNTA GENERAL DE 29 DE DICIEMBRE DE 1842 por el Secretario primero DON FERNANDO ALVAREZ</title>
		<author>Fernando Alvarez</author>
		<imprint>
			<pubPlace>MADRID</pubPlace>
			<publisher>IMPRENTA DE D. FERNANDO SUAREZ,
PLAZUELA DE CELENQUE, NUM. 3.</publisher>
			<date>1843</date>
		</imprint>
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	<language>es</language>
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	<date>2003-12-22</date>
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<p>MEMORIA</p>
<p>LEIDA</p>
<p>EN EL ATENEO DE MADRID</p>
<p>MEMORIA</p>
<p>LEIDA EN EL </p>
<p>ATENEO CIENTIFICO Y LITERARIO</p>
<p>DE MADRID,</p>
<p>EN LA JUNTA GENERAL DE 29 DE DICIEMBRE DE 1842</p>
<p>por el Secretario primero</p>
<p>DON FERNANDO ALVAREZ</p>
<p>MADRID:</p>
<p>IMPRENTA DE D. FERNANDO SUAREZ,</p>
<p>PLAZUELA DE CELENQUE, NUM. 3.</p>
<p>--</p>
<p>1843</p>
<p>SENORES:</p>
<p>Los Estatutos del Ateneo previenen en uno de sus artícu- </p>
<p>los, que al llegar el fin de cada año se dé cuenta en sesion </p>
<p>estraordinaria de los trabajos hechos y de los adelantamientos </p>
<p>obtenidos por esta corporacion científica: medida útil y acerta- </p>
<p>da, que tiene por objeto alimentar el interés de los Señores </p>
<p>socios, despertar en su ánimo nuevos estimulas para en ade- </p>
<p>lante, y proporcionarles respecto de lo pasado satisfaccion y </p>
<p>recompensa.</p>
<p>Pero, Señores, despues de algunos años de tanto esplen- </p>
<p>dor para el Ateneo, que era dado mas que sobrepujarlos ó igua- </p>
<p>larlos, volver á ellos los ojos con harto sentimiento y noble </p>
<p>envidia, no parecia obra fácil y hacedera teger un resúmen </p>
<p>que, á pesar de lo áspero y tormentoso de la época, conser- </p>
<p>vase íntegra é ilesa la elevada reputacion que acertó á con- </p>
<p>seguir antes de ahora. Asi lo recelaba yo mismo temiendo </p>
<p>sinceramente que este resultado naciese, despues de otras cau- </p>
<p>sas, de haber sido mas puro y mas vivo, que feliz y atinado </p>
<p>el celo de la Junta Directiva; pero esta idea desconsoladora </p>
<p>se ha desvanecido, Señores sócios, al examinar sériamente </p>
<p>--6--</p>
<p>vuestros dignos esfuerzos y útiles trabajos. La gloria es toda </p>
<p>vuestra, nada revindica en ella la Junta á favor suyo, y esta </p>
<p>consideracion me dá mayor holgura para bosquejarla con ma- </p>
<p>tices alagüeños; porque no podrán achacarse á una vanidad </p>
<p>infundada y pueril de nuestra parte, los elogios que á vues- </p>
<p>tro merecimiento se le deben.</p>
<p>El Ateneo, Señores, este asilo sagrado y apacible de las </p>
<p>ciencias y las letras en España, esta reunion de hombres en </p>
<p>su mayor parte profundamente consagrados al estudio, ha </p>
<p>tenido la suficiente energía para elevar su ánimo desde la </p>
<p>contemplacion de las miserias y desgracias que durante medio </p>
<p>siglo van derramando hiel y amargura en las entrañas de un </p>
<p>pueblo generoso, á la hermosa esperanza de mejores tiempos; </p>
<p>que no siempre ha de vivir humillada, abatida, postrada co- </p>
<p>mo en lecho de muerte sobre una hoguera de enconos y dis- </p>
<p>cordias, la nacion hidalga que suministró en mas de una </p>
<p>época páginas honrosas y eternas á la historia.</p>
<p>El Ateneo haciéndose superior á una intolerancia mengua- </p>
<p>da y suspicaz, porque todas las opiniones y todos los sistemas </p>
<p>caben holgadamente en el campo neutral y generoso de la </p>
<p>ciencia; apartando su vista de hechos pasageros y fugaces </p>
<p>que desaparecerán tan rápidamente como huellas estampadas </p>
<p>en movediza arena; íntimamente penetrado de que sus esfuer- </p>
<p>zos y tareas debian dirigirse mas que á los intereses presen- </p>
<p>tes, á los intereses venideros, mas que á la generacion de </p>
<p>los hombres que hoy existen, á la generacion que se está </p>
<p>formando en la amarga escuela de los desengaños, y en la </p>
<p>noble enseñanza de los infortunios, se precavió de que en la </p>
<p>instrucion se encierra la gloria, el poder y el porvenir de las </p>
<p>naciones; meditó en que la inteligencia es el alma de las so- </p>
<p>ciedades, que sin ella las sociedades son un cuerpo inerte, </p>
<p>un cadáver frio, como lo es el cuerpo del hombre cuando el </p>
<p>alma rompe los vínculos que le ligan á la tierra; y dijo: la </p>
<p>instruccion será el objeto de mis afanes; yo derramaré so- </p>
<p>bre la juventud española los tesoros de la instruccion y de </p>
<p>--7--</p>
<p>la ciencia. ¡Grande y sublime propósito, que ha sido coro- </p>
<p>nado por una realidad grande y sublime!</p>
<p>Hay, Señores, ánimos débiles y asombradizos que recor- </p>
<p>dando las negras semillas de duda, de impiedad, de subversion </p>
<p>y de discordia arrojadas por algunos hombres eminentes de la </p>
<p>última mitad del siglo XVIII en el vasto campo de las ciencias </p>
<p>religiosas, morales y políticas, temen á la instruccion como </p>
<p>un escollo, la designan como un elemento peligroso y acaso </p>
<p>les contiene únicamente la fragil muralla de un escrupulo para </p>
<p>que no canonizen la estúpida, y somera tranquilidad de la </p>
<p>ignorancia: hay otros menos disculpables tal vez, porque no </p>
<p>ha influido en sus convicciones la memoria abrumadora de </p>
<p>grandes calamidades y desastres, que solo encuentran en el </p>
<p>estrecho circulo de los intereses materiales el camino que </p>
<p>puede conducir al engrandecimiento y á la prosperidad de </p>
<p>las naciones: aquellos convierten á la ignorancia en un es- </p>
<p>cudo contra la instruccion: estos la consideran como una </p>
<p>cosa inútil; aquellos la rechazan: estos la desprecian. Pero </p>
<p>unos y otros incurren en error y en extravío: á unos y á </p>
<p>otros se les debe impugnar con igual fuerza.</p>
<p>Es lastimosamente cierto que los hombres de colosales di- </p>
<p>mensiones, los sábios que dieron impulso y señalaron cauce á la </p>
<p>instruccion en la centuria precedente, á vueltas de grandes be- </p>
<p>neficios, atrageron sobre la humanidad con sus doctrinas catás- </p>
<p>trofes sangrientas y agitaciones convulsivas que han llevado por </p>
<p>espacio de medio siglo la revolucion y la guerra por el mun- </p>
<p>do. Es lastimosamente cierto que desmintiendo y aherrojando </p>
<p>por un momento á la conciencia universal, se renegó en- </p>
<p>tonces de Dios y se derribaron por el suelo sus altares, se blas- </p>
<p>femó entonces de la Monarquía, y unos Tronos fueron com- </p>
<p>batidos, y otros derrocados. Es lastimosamente cierto que el </p>
<p>poder humano y el poder divino se desplomaron á la par; que </p>
<p>la historia, las tradiciones, la conciencia, todo quedó hollado: </p>
<p>todo quisieron cubrirlo con una lluvia de cieno, la rebelion y la </p>
<p>impiedad; pero en vano, Señores; penétrese ligeramente </p>
<p>--8--</p>
<p>bajo la corteza de esos acontecimientos pavorosos, hágase </p>
<p>diseccion sin profundizar hasta las entrañas, de su cadáver </p>
<p>formidable, y se encontrarán hondas razones de alabar á la </p>
<p>Providencia y de reconocer su omnipotente y santo influjo en </p>
<p>los destinos de los hombres. No; el sentimiento religioso no se </p>
<p>habia extinguido en la conciencia de los impíos; el sentimien- </p>
<p>to social latia siempre en los corazones de tigre de los nive- </p>
<p>ladores revolucionarios; se había extraviado unicamente, y </p>
<p>como en su sacrilego extravio hallasen un vacío inmenso, un </p>
<p>abismo aterrador, satisfacieron al sentimiento de Dios, di- </p>
<p>vinizándose á si propios: al sentimiento de la autoridad hu- </p>
<p>mana, trasladando el poder de las manos antiguas á otras </p>
<p>nuevas. De este modo hicieron pacto abominable el orgullo </p>
<p>reformador y la conciencia religiosa de aquellos hombres: de </p>
<p>este modo transigieron féamente su loca ambicion y los ins- </p>
<p>tintos de sociabilidad que la tradicion y la historia habian </p>
<p>encarnado en su cerebro á pesar de ellos. Pero una obra tan </p>
<p>monstruosa, una alianza tan deforme no podia menos de </p>
<p>derrocarse por su propio peso en medio de la reprobacion </p>
<p>universal, sin escluir la de aquellos mismos que habian sido </p>
<p>instantánea y pasageramente alucinados. El sentimiento de </p>
<p>la divinidad y el sentimiento de la autoridad humana volvie- </p>
<p>ron á presentarse á los ojos y á la conciencia de los hombres </p>
<p>en toda su magnificencia y su pureza, y nuestro siglo meci- </p>
<p>do en la cuna de un materialismo repugnante y amamantado </p>
<p>entre revoluciones que encendieron la guerra y derramaron </p>
<p>la inquietud por todo el orbe, conforme iba llegando á la </p>
<p>madurez y á la esperiencia, sintió la necesidad de un Dios y </p>
<p>lo encontró: quiso conciliar el órden con la libertad y halló </p>
<p>en la institucion secular y venerable de los tronos el primer </p>
<p>elemento para conseguirlo: Dios no abandonará ya el si- </p>
<p>glo XIX á los errores de su infancia: la Cruzada contra los </p>
<p>Reyes, que heredó del anterior, se ha debilitado, está es- </p>
<p>pirando; y, Señores, estos beneficios á la instruccion son </p>
<p>debidos, obra son de la inteligencia tales resultados.</p>
<p>--9--</p>
<p>La Providencia permitió los desafueros de la impiedad para </p>
<p>corregir la intolerancia y la rigidez del fanatismo: la Provi- </p>
<p>dencia consintió el desenfreno de las revoluciones como cas- </p>
<p>tigo y azote de las demasías de los Reyes, y luego los revo- </p>
<p>lucionarios encontraron y encontrarán tambien en todas par- </p>
<p>tes su azote y su castigo; pero, nunca desapareció ni desapa- </p>
<p>recerá del mundo, forzoso es repetirlo, el gérmen de los </p>
<p>principios consoladores sobre los cuales gira y descansa la </p>
<p>existencia insondable y magnifica del hombre: la idea de </p>
<p>Dios y la idea de la autoridad: el poder religioso y el poder </p>
<p>social.</p>
<p>Las ciencias y las letras han sido el instrumento de esta </p>
<p>regeneracion consoladora: la mano poderosa que les ha dado </p>
<p>impulso y direccion se oculta á nuestras miradas, pero nues- </p>
<p>tro pensamiento penetra hasta su altura, y allí donde lo en- </p>
<p>cuentra, se postra ante su nombre y le bendice, porque per- </p>
<p>mitió que una instruccion sólida y pura redimiera los erro- </p>
<p>res perniciosos y brillantes de otra instruccion extraviada, </p>
<p>aunque en parte provechosa.</p>
<p>A la instruccion, por tanto, lejos, muy lejos de re- </p>
<p>chazarla se la ha de amar, Señores, con aquel amor inten- </p>
<p>so, tranquilo, inefable que profesamos á las personas de </p>
<p>quienes hemos recibido la existencia, porque la instruccion es </p>
<p>tambien nuestra madre en el mundo literario, porque ella </p>
<p>vela sobre nosotros incesantemente y prolonga en cierto mo- </p>
<p>do nuestra frágil vida, asegurándonos una carrera honrosa y </p>
<p>apreciable, reputacion entre nuestros contemporáneos y glo- </p>
<p>ria para la posteridad. Verdad es que el talento, sobre todo </p>
<p>en ciertos génios privilegiados, es por si solo capaz de gran- </p>
<p>des cosas, pero la instruccion le consolida, le embellece, le </p>
<p>presta cierto relieve y magestad, á la manera que el diaman- </p>
<p>te mas puro recibe de mano del lapidario adornos extraños </p>
<p>que aumentan su brillantez y galanura.</p>
<p>Yo sé bien que las grandes verdades, las verdades que </p>
<p>constituyen principios fundamentales y eternos, están enla- </p>
<p>	
	
	
	
	
	
2</p>
<p>--10--</p>
<p>zadas por medio de vínculos estrechos, independientes del </p>
<p>querer y de la instruccion de los mortales, sé que es dificil </p>
<p>alterarlas por largo tiempo y borrarlas, imposible; sé que la </p>
<p>inteligencia de los hombres no las ha creado y que existen </p>
<p>en la razon universal, ora las veamos, ora cerremos los ojos </p>
<p>á su luz; pero no puede negarse que el hombre sólidamente </p>
<p>instruido las conoce con mas claridad, las grava en su con- </p>
<p>ciencia de un modo indeleble, las esplica con lucidez </p>
<p>irresistible, y ayuda poderosamente de este modo á que los </p>
<p>demas las vean, las conozcan y respeten. Por eso entende- </p>
<p>mos que la instruccion es laudable y necesaria, y que las </p>
<p>corporaciones cientificas dedicadas á la enseñanza pública y </p>
<p>gratuita ejecutan una accion buena y meritoria.</p>
<p>Estas reflexiones bastarán á satisfacer á los que fijándose </p>
<p>con ánimo estrecho en una sola época, miran con cierta ti- </p>
<p>midez y recelo su influencia; acaso sean menos dóciles los </p>
<p>que despreciando las tareas del entendimiento, anteponen á </p>
<p>todo los intereses materiales.</p>
<p>Se ha creido, Señores, que haciendo á las naciones me- </p>
<p>tálicamente ricas, es una cosa secundaria y fútil que lo sean </p>
<p>en instrucccion y educacion, en moralidad y en ciencia: el </p>
<p>gigante de la industria con los cien brazos de sus máquinas </p>
<p>pretende absorver en los talleres á la humanidad entera, y </p>
<p>apoderándose de los hombres desde su infancia, los debilita, </p>
<p>los embrutece, los degrada, y consume en ellos prematura- </p>
<p>mente una vida de esclavitud, de enfermedad y de miseria. </p>
<p>¡Deplorable condicion la nuestra que no sabe tornar á la </p>
<p>verdad sino despues de haber apurado hasta las heces la copa </p>
<p>de la exageracion y del error! Ayer (porque los siglos en la </p>
<p>historia del mundo son un dia) ayer se aherrojaba la indus- </p>
<p>tria, se ligaban sus pies y sus manos, se la ahogaba entre </p>
<p>limitaciones y preceptos, y hoy se la antepone á todo, se la </p>
<p>proclama dominadora del Orbe, se la diviniza y rinde culto. La </p>
<p>ruda opresion de ayer, y la facticia apoteosis de hoy presentan </p>
<p>igualmente á nuestra visla un gérmen de desastres y un dislate.</p>
<p>--11--</p>
<p>Los intereses materiales son inuy atendibles; pero no lo </p>
<p>son esclusivamente, no lo son de preferencia: la materia </p>
<p>no puede disputar al entendimiento su noble y antigua pri- </p>
<p>macía. ¿Qué seria de la materia sin el espíritu que la alienta </p>
<p>y vivifica? Por haberse dejado arrastrar de consideraciones me- </p>
<p>ramente terrenas y mundanas, incurrieron ciertos filósofos de </p>
<p>un talento colosal y de una audacia aterradora en lamentables </p>
<p>y monstruosos estravios: negaron las leyes eternas é inmutables </p>
<p>que nos rigen; borraron de la ciencia y de la historia las </p>
<p>máximas seculares y las verdades absolutas; donde no se </p>
<p>atrevieron á fulminar la negacion, la sustituyeron con la </p>
<p>duda, y desde entonces la voluntad humana, la soberanía de </p>
<p>los hombres alzó fiera y orgullosamente la cabeza en la reli- </p>
<p>gion, en la moral y en la política. Lo que sucedió despues </p>
<p>no debo yo decirlo: cada uno de vosotros lo tiene profunda- </p>
<p>mente gravado en su memoria.</p>
<p>Es ya preciso, Señores, es ya indispensable desandar el </p>
<p>camino errado del materialismo, y es consolador decirlo, há- </p>
<p>cia este objeto se dirigen en Europa los esfuerzos de los hom- </p>
<p>bres eminentes en las ciencias: es ya preciso refugiarnos de </p>
<p>nuevo en la verdad religiosa y filosófica, en las ideas eternas </p>
<p>de justicia, de lógica, de razon y de moralidad que son, Se- </p>
<p>ñores, á la vez la poesia del mundo y el génio de las gran- </p>
<p>des cosas; y puesto que la instruccion hizo ateos y materia- </p>
<p>listas, es necesario que la instruccion haga cristianos y res- </p>
<p>tituya á la inteligencia sus derechos.</p>
<p>En los tiempos que corremos todas las luchas posibles </p>
<p>son luchas de inteligencia y de sabiduría: los intereses inte- </p>
<p>lectuales y morales, los intereses del alma son los primeros </p>
<p>intereses del mundo y el medio mas seguro de labrar la ver- </p>
<p>dadera prosperidad de las naciones. Inmensa tarea es sin em- </p>
<p>bargo la que someramente vamos indicando: inmensa, Se- </p>
<p>ñores, porque hay que alcanzar de la religion, la impiedad </p>
<p>helada del escepticismo; de la historia, una falsificacion au- </p>
<p>daz y vergonzosa; de la política, sofismas y exageraciones; de </p>
<p>--12--</p>
<p>la literatura, inmoralidad y perversion; de las artes, la ri- </p>
<p>gidez y la dureza de los intereses materiales; inmensa es la </p>
<p>tarea, Señores, pero gloriosa y magnifica tambien.</p>
<p>Nunca estan las naciones mas proximas á su decadencia y </p>
<p>envilecimiento, suponiendo que desdeñen la inteligencia y la </p>
<p>repugnen, suponiendo que se encierren en el circulo estrecho </p>
<p>y mezquino de la industria, que cuando rayan en el último </p>
<p>linde de su prosperidad material y su riqueza: abrid, Señores, </p>
<p>la historia de los pueblos y leereis en ella con leves y marca- </p>
<p>das excepciones que los adelantamientos intelectuales y la en- </p>
<p>tidad espiritual de las sociedades, constituyen su gloria y su </p>
<p>grandeza, y ensanchan los límites de su duracion y su exis- </p>
<p>tencia.</p>
<p>Quizá dejé correr la pluma demasiado en unas considera- </p>
<p>ciones que bastaba indicar como de paso; pero sirvame de </p>
<p>escusa lo agradable que es para mí contribuir en algun modo </p>
<p>á que vuestros esfuerzos y trabajos sean tan conocidos y apre- </p>
<p>ciados como es justo.</p>
<p>Digno fruto y resultado de ellos son los adelantamientos </p>
<p>obtenidos por el Ateneo durante el año á cuyo fin tocamos. </p>
<p>Los pormenores á que es indispensable descender para suje- </p>
<p>tarlos de un modo exacto y fiel á vuestro exámen nunca </p>
<p>pueden ser áridos y enojosos, sino por el contrario del prime- </p>
<p>ro y mayor interés para nosotros.</p>
<p>El número de sócios se ha aumentado en la lenta progre- </p>
<p>sion propia de un establecimiento que encerraba de antema- </p>
<p>no casi todas las personas distinguidas por su amor á las le- </p>
<p>tras: no he creido con todo inoportuna la comparacion del </p>
<p>que hoy existe con el que hubo respectivamente en los años </p>
<p>anteriores.</p>
<p>Año de 1836................	
295.</p>
<p>Año de 1837................	
311</p>
<p>Año de 1838................	
334.</p>
<p>Año de 1839................	
495.</p>
<p>--13--</p>
<p>Año de 1840................	
508.</p>
<p>Año de 1841................	
514.</p>
<p>Año de 1842................	
529.</p>
<p>En cambio nunca ha ascendido á tanto el número de au- </p>
<p>sentes, con especialidad en la temporada de verano: la cla- </p>
<p>sificacion de los Señores sócios bajo este aspecto en la ac- </p>
<p>tualidad es la siguiente:</p>
<p>Sócios presentes........... 	
286. (de pago 263).</p>
<p>Ausentes...................	
243.</p>
<p>
----</p>
<p>
Total...............	
529.</p>
<p>
----</p>
<p>Esta circunstancia ha influido, como es natural, en la </p>
<p>recaudacion de fondos que aun siendo en este año muy infe- </p>
<p>rior á la de los pasados, hubiera bastado á sufragar los gastos </p>
<p>del establecimiento á no haberse visto la Junta de Gobierno </p>
<p>en el caso de emprender algunas obras y mejoras de impres- </p>
<p>cindible necesidad para la casa. El alcance que resulta, antici- </p>
<p>pado generosamente por el Señor Depositario, es de todas </p>
<p>maneras de corta consideracion, y podrá saldarse en los pri- </p>
<p>meros meses del año entrante, atendidos el número de </p>
<p>sócios que ha regresado en los dos últimos meses y el exce- </p>
<p>lente método que respecto del órden interior y económico se </p>
<p>ha seguido siempre en esta corporacion, cualesquiera que </p>
<p>hayan sido los sugetos encargados de su direccion y ré- </p>
<p>gimen.</p>
<p>Las obras á que acabo de aludir han sido varias: ocupa </p>
<p>el primer lugar entre ellas la reparacion y embellecimiento </p>
<p>del Gabinete de lectura. Siendo esta la parte de casa mas ge- </p>
<p>neralmente frecuentada por todos los Señores sócios, estimó </p>
<p>la Junta oportuno darle preferencia. Se cambió el antiguo </p>
<p>alumbrado, mezquino para el ornato y molesto para los lecto- </p>
<p>res, por otro nuevo en el cual ha logrado reunirse la elegan- </p>
<p>--14--</p>
<p>cia de la forma con la ventaja de una considerable economía </p>
<p>y se adornó ademas aquel salon como aconsejaba el decoro </p>
<p>del establecimiento y la comodidad de los Señores socios. Afor- </p>
<p>tunadamente no me está vedado aplaudir el celo de mis res- </p>
<p>petables colegas en la Junta de Gobierno, y en especial el </p>
<p>buen gusto de los Señores Consiliarios, porque no habien- </p>
<p>do tenido en esta mejora la mas mínima parte, me asiste el </p>
<p>indisputable, aunque triste derecho, de juzgar sin parcialidad </p>
<p>y sin pasion acerca de ella.</p>
<p>El derribo de la casa inmediata que alcanzó á todo el lien- </p>
<p>zo de pared correspondiente á la Biblioteca y al Gabinete de </p>
<p>física, ha aumentado tambien la suma de gastos extraordina- </p>
<p>rios y eventuales. Aprovechó sin embargo la diligencia de </p>
<p>mis compañeros en la Junta esta ocasion para hacer algunas </p>
<p>reformas y reparaciones en las dos oficinas, especialmente </p>
<p>en la Biblioteca, que de todos modos las habia menester, sien- </p>
<p>do el mismo con escasa diferencia el desembolso, una vez re- </p>
<p>movidos los estantes. Asi se ha conseguido que los libros es- </p>
<p>ten custodiados mas esmeradamente y con mayor comodidad </p>
<p>que hasta ahora. El alumbrado de esta pieza, tambien muy </p>
<p>frecuentada, se ha mejorado en iguales terminos que el del </p>
<p>gabinete de lectura.</p>
<p>En la sala de conversacion se han practicado por último </p>
<p>los reparos necesarios á fin de hacerla mas cómoda y abriga- </p>
<p>da para la estacion presente. Omito de propósito algunas </p>
<p>otras obras de menor consideracion por disminuir la pesadez </p>
<p>que no es posible evitar en materias semejantes, y para que </p>
<p>no se me tache de cierta como complacencia y vanagloria al </p>
<p>formar la relacion, que me encomiendan los Estatutos, de </p>
<p>útiles adelantamientos; en los cuales, debo repetirlo, no he </p>
<p>tenido parte alguna.</p>
<p>De la Memoria formada por el Sr. Bibliotecario, que se </p>
<p>leerá despues, resultan los trabajos hechos para la formacion </p>
<p>de los índices; las obras con que se ha enriquecido la bi- </p>
<p>blioteca, algunas regaladas y compradas las demas, y la no- </p>
<p>--15--</p>
<p>ta de los periódicos españoles y estranjeros existentes en el </p>
<p>gabinete de lectura.</p>
<p>El estado de la instruccion, objeto principal del Ateneo, </p>
<p>es afortunadamente muy satisfactorio.</p>
<p>Diez cátedras habia en el año anterior; diez y nueve se </p>
<p>han establecido en el actual, la mayor parte de las cuales se </p>
<p>han abierto ya, debiéndolo hacer las demas al comenzar el </p>
<p>mes entrante.</p>
<p>Ilústranse en ellas por hábiles y acreditados profesores </p>
<p>los ramos mas importantes de la ciencia: la enseñanza de las </p>
<p>lenguas vivas y muertas, llave de la generalidad de los co- </p>
<p>nocimientos humanos, el estudio de las bellas letras y de la </p>
<p>elocuencia, la descripcion geográfica del globo, la esplica- </p>
<p>cion de los secretos de la naturaleza y de las reglas mate- </p>
<p>máticas, las investigaciones profundas de la filosofía, las pro- </p>
<p>vechosas lecciones de la historia, el exámen detenido de la </p>
<p>legislacion y de la economía política, los útiles descubrimien- </p>
<p>tos de la fisiologia y las palabras consoladoras de la medici- </p>
<p>na, forman el satisfactorio conjunto de la sólida instruccion </p>
<p>que proporciona el Ateneo.</p>
<p>La esplicacion oral, adoptada por la mayor parte de los </p>
<p>profesores, contribuye á dar á sus lecciones vida color y mo- </p>
<p>vimiento y á que se graven hondamente en la imaginacion </p>
<p>de la juventud estudiosa que las oye; al paso que la lectura </p>
<p>de disertaciones escogidas fija la reflexion de los concurren- </p>
<p>tes en el esmero y en la conciencia con que estan escritas.</p>
<p>La asistencia á las cátedras, en la cual se notan entre una </p>
<p>juventud brillante y aplicada, alguna frente madura y mas </p>
<p>de una cabeza encanecida, sigue siendo tan numerosa como </p>
<p>en los años anteriores, y aun tiene la Secretaria la satis- </p>
<p>faccion de asegurar al Ateneo que este año es mayor el nú- </p>
<p>mero de los matriculados y de los que han solicitado ser </p>
<p>admitidos como oyentes.</p>
<p>Vuestros trabajos, Señores Catedráticos, son mas bellos </p>
<p>y mas dignos de alabanza, porque son desinteresados, por- </p>
<p>--16--</p>
<p>que son generosos y gratuitos, si bien recogeis como el mas </p>
<p>halagüeño de los premios, dos recompensas de muy subido </p>
<p>precio: la gloria que adquiere vuestro nombre y el agrade- </p>
<p>cimiento entrañable de los que reciben de vosotros la luz de </p>
<p>la instruccion y de la ciencia.</p>
<p>Las Cátedras establecidas son:</p>
<p>Administracion.......	
D. Miguel Puche y Bautista.</p>
<p>Aleman...............	
D. Julio Kün.</p>
<p>Árabe................	
D. Serafin Estébanez Cal- </p>
<p>
deron.</p>
<p>Economía política....	
D. Eusebio Maria del Valle.</p>
<p>Elementos de Arqueología uni-</p>
<p>versal...............	
D. Basilio Sebastian Caste- </p>
<p>
llanos.</p>
<p>Elocuencia forense y parlamen-</p>
<p>taria................	
D. Fernando Corradi.</p>
<p>Filosofía eclectica..	
D. Tomás García Luna.</p>
<p>Fisiología...........	
D. Jáime Salvá.</p>
<p>Fisiología...........	
D. Francisco José de Fábre. </p>
<p>Historia de la civilizacion de</p>
<p>España...............	
D. Fermin Gonzalo Moron</p>
<p>Historia del Gobierno y de la</p>
<p>legislacion de España	
D. Pedro José Pidal.</p>
<p>Legislacion..........	
D. Joaquin Francisco Pa- </p>
<p>
checo.</p>
<p>Literatura española..	
D. José de la Revilla.</p>
<p>Matemáticas..........	
D. Alfredo Adolfo Cámus.</p>
<p>Medicina.............	
D. Enrique Lazeu.</p>
<p>Medicina legal y forense	
D. Bartolomé Obrador.</p>
<p>Propiedad del idioma griego.	
D. Saturnino Lozano y </p>
<p>
Blas co.</p>
<p>Propiedad de la lengua france-</p>
<p>sa...................	
D. Mariano Nicolás Perez.</p>
<p>Zoologia.............	
D. Juan Mieg.</p>
<p>--17--</p>
<p>Las secciones han contribuido tambien con sus conferen- </p>
<p>cias semanales al aprovechamiento y esplendor del Ateneo: </p>
<p>pero temiendo dar demasiada estension á esta Memoria, me </p>
<p>limitaré á hacer una ligera indicacion de sus trabajos.</p>
<p>La primera seccion encargada del exámen de las ciencias </p>
<p>morales y políticas ha empleado sus sesiones en la ilustra- </p>
<p>cion de varios problemas interesantes de Economía política y </p>
<p>social por el órden siguiente:</p>
<p>¿Qué lugar ocupa la economía política entre los conoci- </p>
<p>mientos morales y políticos del siglo XIX? ¿Es una verda- </p>
<p>dera ciencia? ¿Cuál es su autoridad en los momentos ac- </p>
<p>tuales, cuál será en el porvenir?</p>
<p>La aplicacion de la libre concurrencia á la industria tal </p>
<p>como hoy existe ¿es útil ó nociva?</p>
<p>¿La libertad de Comercio es provechosa ó perjudicial para </p>
<p>la España?</p>
<p>Exámen del socialismo y del individualismo: inconvenien- </p>
<p>tes de estos dos principios considerados cada uno de por sí y </p>
<p>aisladamente: ventajas que podrian resultar de combinarlos </p>
<p>y acordarlos de una manera prudente y racional.</p>
<p>Ocioso es decir que en la discusion de estos temas impor- </p>
<p>tantes han campeado la critica séria y mesurada, la profun- </p>
<p>didad de conocimientos, la imparcial apreciacion, y el buen </p>
<p>gusto en el decir, vinculado patrimonio de una seccion </p>
<p>que hace honor al Ateneo por la clase de personas que la </p>
<p>componen, y por la trascendencia de los debates á que se </p>
<p>consagra.</p>
<p>Las secciones segunda y tercera, reunidas de comun </p>
<p>acuerdo para el objeto de sus trabajos por la relacion inti- </p>
<p>ma de las ciencias naturales y físico matemáticas que for- </p>
<p>man su instituto, no han podido desgraciadamente dedi- </p>
<p>carse en el año actual á las tareas científicas que les estan </p>
<p>encomendadas en nuestro reglamento con la asiduidad y </p>
<p>detenimiento de costumbre por enfermedad de algunos de </p>
<p>sus individuos, ausencia de otros y ocupacion de los de- </p>
<p>	
	
	
	
	
	
3</p>
<p>--18--</p>
<p>mas. Han empleado con todo, no sin fruto, estas dos sec- </p>
<p>ciones el escaso número de conferencias que les ha sido posi- </p>
<p>ble celebrar en la discusion de los temas que á continuacion </p>
<p>se espresan:</p>
<p>¿Son ó no suficientes los signos exteriores para conocer las </p>
<p>tendencias morales de los individuos?</p>
<p>Estado de la mineralogía y de la geologia en España: </p>
<p>necesidad de que el Gobierno adopte medidas eficaces para </p>
<p>facilitar el estudio de estas ciencias: causas que impiden su </p>
<p>progreso entre nosotros.</p>
<p>La seccion de literatura y bellas artes, cuarta y última </p>
<p>en el órden fijado por el Reglamento, pero una de las prime- </p>
<p>ras en utilidad y en importancia, merced á los distinguidos </p>
<p>literatos que cuenta en el número de sus recomendables indi- </p>
<p>viduos, ha sostenido tambien con aplicacion y esmero la </p>
<p>buena reputacion del Ateneo.</p>
<p>El órden con que ha discutido las Materias de su compe- </p>
<p>tencia es el siguiente:</p>
<p>Determinacion y exámen de los verdaderos caracteres de </p>
<p>la poesía española.</p>
<p>Influencia de los ingenios andaluces en nuestra poesía.</p>
<p>En el estado actual de nuestra literatura, y atendidas las </p>
<p>circunstancias morales y políticas de España ¿puede haber </p>
<p>un teatro verdaderamente nacional?</p>
<p>Exámen del influjo que ha egercido la literatura clásica </p>
<p>en la literatura europea de los tiempos modernos.</p>
<p>Los Señores sócios que han asistido á estas brillantes y </p>
<p>amenas conferencias, dechado de buen gusto, honroso tes- </p>
<p>timonio de sólidos estudios en la literatura española y extran- </p>
<p>jera, y muestra consoladora de que se hacen esfuerzos ven- </p>
<p>turosos por conservar en todo su vigor y lozania á la anti- </p>
<p>gua, rica, elegante y armoniosa lengua de Castilla, no es- </p>
<p>trañarán que tengamos una satisfaccion íntima y viva al ofre- </p>
<p>cerles como escasa, pero sincera recompensa, nuestro pobre </p>
<p>aplauso.</p>
<p>--19--</p>
<p>Hasta aquí, Señores, he desempeñado una tarea satisfac- </p>
<p>toria y grata enumerando las ventajas obtenidas por nuestra </p>
<p>corporacion en el año que fenece: réstanme ahora tristes y </p>
<p>penosos deberes que cumplir. El Ateneo de Madrid ha sufri- </p>
<p>do grandes y sensibles pérdidas en las personas de algunos de </p>
<p>sus sócios. Cuentanse entre ellos el Excmo. Sr. D. Pedro </p>
<p>Agustin Giron, Duque de Ahumada, el antiguo Mariscal de </p>
<p>Campo D. Juan Palarea, y los Señores D. José Maria Pan- </p>
<p>toja y D. Antonio Aquilino de Aguilera, dignísimos oficiales </p>
<p>del Ministerio de la Gobernacion en otra época. Militar ins- </p>
<p>truido y valiente el Duque, atinado estadista, leal y pundo- </p>
<p>noroso caballero; General infatigable y cargado de serviciós </p>
<p>el malogrado Palarea, de una firmeza inflexible en épocas </p>
<p>difíciles de mando, idólatra de su patria, fenecido en la per- </p>
<p>secucion y en la desgracia; empleados celosos los Sres. Agui- </p>
<p>lera y Pantoja, dotados de ilustracion y de conocimientos en </p>
<p>el ramo administrativo á que pertenecieron, hombres severos </p>
<p>y probos por carácter, han dejado en nuestra estimacion y </p>
<p>en el catálogo de nuestra sociedad un vacío que no podrá </p>
<p>llenarse fácilmente. Depongamos, Señores, sobre el sepulcro </p>
<p>de estos varones respetables el honroso testimonio debido al </p>
<p>mérito, á la amistad y á la memoria de sus virtudes que, </p>
<p>muertos ellos, existe entre nosotros.</p>
<p>Circunstancias deplorables, cuya consideracion es entera- </p>
<p>mente agena del Ateneo como cuerpo científico, nos han ar- </p>
<p>rebatado con harto dolor nuestro el tributo de luces y talen- </p>
<p>to que rendian á su esplendor y fama personages de alta ce- </p>
<p>lebridad en nuestros fastos literarios. Dos años son contados </p>
<p>desde que no concurren á aumentar el brillo é interés de </p>
<p>nuestras conferencias sus voces elocuentes, escuchadas siem- </p>
<p>pre con avidez y religiosa atencion entre nosotros. Séame li- </p>
<p>cito, Señores, hacer fervientes votos porque los restituyan á </p>
<p>nuestro seno, y los devuelvan á su patria, una fortuna ad- </p>
<p>versa y una tierra extraña.</p>
<p>Al dar fin, Señores sócios, á esta pálida reseña de vues- </p>
<p>--20--</p>
<p>tras utiles tareas, siento un verdadero placer en recordaros </p>
<p>que entre vosotros se encuentran los nombres distinguidos </p>
<p>de los que han adquirido una reputacion merecida en las </p>
<p>ciencias y en las letras: entre vosotros tambien los que se </p>
<p>afanan por alcanzarla, imitando el noble ejemplo y marchan- </p>
<p>do en pós de tan ilustres huellas; pero la humanidad os dice </p>
<p>al mismo tiempo por mi lábio que la gloria literaria impo- </p>
<p>ne deberes sagrados y entusiastas como ella: á vosotros, </p>
<p>Señores, incumbe derramar á manos llenas en medio de la </p>
<p>incertidumbre que extravia los ánimos y de la debilidad y </p>
<p>apocamiento moral que los abruma, la luz de la instruccion </p>
<p>y de la ciencia; á vosotros incumbe un apostolado magnifico, </p>
<p>el de predicar con la fé viva de los mártires, que la religion, </p>
<p>la moral y el órden público son necesidades eternas para los </p>
<p>pueblos y los únicos apoyos en que se asientan sólidamente </p>
<p>los Estados: á vosotros incumbe profetizar con voz inexora- </p>
<p>ble que cuando aquellos principios fundamentales son ho- </p>
<p>llados, dominan en el mundo con su cetro de hierro, pero </p>
<p>dominan pasageramente, el crimen, la impiedad y la anar- </p>
<p>quía.</p>
<p>Madrid 29 de diciembre de 1842.</p>
</body>
</text>
</TEI.2>

