MEMORIA LEIDA EN EL ATENEO DE MADRID. MEMORIA LEIDA EN EL ATENEO CIENTIFICO Y LITERARIO DE MADRID, En la junta general de 30 de diciembre de 1845. POR EL SECRETARIO SEGUNDO DON JOSÉ JOAQUIN MATEOS. MADRID: IMPRENTA DEL COLEGIO DE SORDO-MUDOS Y CIEGOS. - 1846 SEÑORES: Dos afectos distintos luchan en mi corazon al desempeñar por segunda vez el deber que im- ponen los Estatutos al que ob- obtenga el cargo de secretario de esta Sociedad. El honor que la misma repetidamente me ha dispen- sado, y la mala suerte del Ateneo al tener un panegirista tan poco digno; producen en mí sentimientos contrarios: mi amor propio se lison- gea, mi amor á la Sociedad se entristece: afecta- do de este modo, y persuadido de que las cosas y las personas, los héroes y las hazañas, los siste- mas, y sus inventores, los particulares como las corporaciones deben su fama á los que transmi- tieron sus hechos, cantaron sus glorias, esplica- ron sus principios, ó apreciaron sus virtudes; en 6 MEMORIA esta persuasion digo, me he dirigido á uno de mis compañeros de junta para que desempeñase cual correspondia una obligacion que siendo mia principalmente, tuve por último que aceptarla contando con vuestra tolerancia: me la dispen- sasteis y no, en corto grado, cuando hoy hace un año consigné en el hecho tan cierto como alagüe- ño de que el Ateneo en medio de una lucha de principios, al través de revueltas políticas, estéri- les para el campo de la ciencia, aunque fecundas en el de los desengaños, viendo que se aproxima- ba la tormenta, sintiendo poco despues arreciar- se el huracan de los trastornos públicos, cuya consecuencia entre otras es llegar á extinguir el gérmen del saber, recogió este inestimable don del cielo, y como en precioso invernáculo crecie- ron en este recinto bellas flores, y cuando fuera de él nada fructificaba, se criaban aquí hermosas plantas y robustos árboles cargados de ópimos frutos, frutos mas ambicionados cuanto que me- nos abundaban, frutos sin embargo al alcance de cuantos deseaban cogerlos (y esta es otra idea que esplané en mi memoria del año último); fru- tos en fin, tan estimables, cuanto que no son otra cosa que nuestra cultura, que nuestros adelantos, que nuestra civilizacion, que la civilizacion de la España toda, en cuya obra trabaja el Ateneo con tanta gloria desde su creacion. Que este es el fin grandioso y cumplido por esta Sociedad, lo de- mostré en la época á que me he referido; pero dejé entonces de aducir razones que espondré ahora, siguiendo en parte el camino por donde comencé á dirigirme, ó emprendiendo otros nue- vos que conducen al mismo término, porque ¡har- ta ventaja es SS., que el Ateneo llene su objeto, ya se le considere como cuerpo dedicado á la LEIDA EN EL ATENEO. 7 instruccion, siquiera se le mire como circulo de mas útil recreo, ó como foco de la amistad mas pura y desinteresada! Toquemos estos puntos, y al hacerlo permitá- seme una clasificacion de materias, cuya falta de exactitud os ruego dispenseis, atendiendo á que este trabajo no es sino un bosquejo de tareas lite- rarias, de hechos interiores del Ateneo: no aspi- ro sino á formar un índice, y bien sabeis que mé- rito tan escaso alcanza siempre al catálogo de las obras, por mas que el testo sea un documento precioso, ó las lecciones mas instructivas sobre ciencias que hablan al entendimiento, deleitan la imaginacion, ó buscan la felicidad de los pueblos en la investigacion de los hechos ó en la esplica- cion de sistemas luminosos. La precision del número, la regularidad de las líneas, la aplicacion del alfabeto á los proble- mas, y en general la exactitud que resulta en el cálculo valiéndose de aquellos preciosos instru- mentos, producen la verdad, dan resultados de utilísima aplicacion; y la primera siempre es be- lla, y los segundos contribuyen á los adelantos mecánicos, las matemáticas en fin nos facilitan para el estudio que conviene llegue á hacerse gene- ral, porque á todos obliga el cumplimiento de sus respectivos deberes, y para esto es necesaria la inteligencia. A fin de aclarar esta sirve la investigacion que es el carácter distintivo de nuestra época, y ¿dónde hallaremos mas ancho campo para satis- facer tal inclinacion, ventajosa si sabemos diri- girla, una pasion laudable si en sus pasos la acompaña la razon, esta fuerza de voluntad mina de grandes riquezas si las esplotamos con acier- to? Donde señores? en la descripcion y conocimien- 8 MEMORIA to del globo que habitamos; y no hay que tachar- me el uso de términos tan genéricos, de propósi- to me he valido de ellos porque solo asi puedo recordaros los vastos conocimientos encerrados en las lecciones de geografia que siguieron al principio del año que concluye, y que confiando en el celo del erudito profesor de la asignatura pue- do anunciaros que continuarán en el próximo. Los estudios de Strabon, los grandes descubri- mientos propios de las conquistas del pueblo roma-no bastaron á impedir que llegada la edad me- dia decayese la ciencia, y sin otro libro que el de Tolomeo, ni mas noticias que las conservadas por los árabes, tras la decadencia vino el brillo, á la inaccion vergonzosa sucedió el atrevido descubri- miento de la América, y todos los que despues le han seguido proporcionando preciosos datos no solo para conocer la posesion de los pueblos, sino sus habitantes, climas, animales, plantas minera- les y cuanto abraza la geografía física, las razas, costumbres y creencias que son objeto de la geo- grafia histórica; los gobiernos, fuerzas de mar y tierra y relaciones propias de la geografia políti- ca. Con esto dejo ya á vuestro juicio que com- prenda la importancia de un estudio que viene fomentándose de mucho tiempo hace en nuestra Sociedad; y de aqui, señores, consintiendo en la personificacion hecha por un autor antiguo que llamaba á la cronología y á la geografía los ojos de la historia vengo á parar como de propio peso a esta importantísima materia: hija solamente de la memoria hasta hace poco, hoy reconoce una segunda madre y de elevada cuna, como que procede del cielo, pues de allí nos viene la razon: aplicada á la historia, ha creado su filosofia, ha hecho de ella un estudio nuevo que si antes era LEIDA EN EL ATENEO. 9 ameno, si podia tomarse como una ocupacion mas ó menos grave hoy es ya una ciencia religiosa con su tendencia moral, que consiste en que se aplau- da la virtud y se critique el vicio; una ciencia política con su amor al país, con su respeto á las tradicciones, con su deseo por la paz, con su fé en los tratados; una ciencia literaria, permitáse- me usar de este término aunque parezca un pleo- nasmo en gracia de la idea que vuestro talento comprenderá, y que ligeramente paso á esplanar apuntando las doctrinas que se difunden por los Señores Profesores. De entre ellos como presi- dente que es tambien del Ateneo tengo el honor de estar al lado del elocuente catedrático de la historia literaria del síglo XVIII, y como las lec- ciones sobre tan importante punto despues que se admiran cuando son pronunciadas por su au- tor, se imprimen y no puede ocultarse su mérito, nada me atreveré á decir de la justicia con que han sido apreciados por un lado los grandes ta- lentos que brillaron en el siglo citado, y del sano criterio con que al propio tiempo se ha sabido demostrar la falsedad de muchos razonamientos, combatir opiniones erradas y satisfacer al artificio é ingenio, la exactitud y la razon; con análisis concienzudo, con crítica, cuando punzante, cuan- do sentenciosa, siempre razonadora, se ha ocupa- do el profesor á que he aludido de las obras de moralistas, de filósofos, de poetas, historiadores novelistas y oradores, y á este punto llega, y aqui hubiera tenido yo que dejarle si me hubiese atre- vido á seguirle paso á paso, como lo haría el que ocupando este puesto mas dignamente y con otros conocimientos que los escasísimos míos, al redac- tar la memoria consignase en ella los medios todos empleados con el alto fin de civilizar. 10 MEMORIA Los oradores; la elocuencia; tambien se cul- tiva este poderoso ausiliar de la razon, que lla- mada con verdad antorcha de la vida, con la mis- ma exactitud pudiéramos comparar las galas del buen decir, á un brillante reverbero que aplicado á aquella luz la hace reflejar cual faro hermoso que alcanza á iluminar el mundo todo. Si consul- tamos los tiempos á poca costa hallaremos milita- res valientes y estratégicos, políticos con talento, poetas con imaginacion y sentimiento, matemáti- cos consumados, físicos conocedores de los arca- nos de la naturaleza; pero oradores elocuentes escasean mucho, señores, porque es muy difícil instruir, agradar y conmover á un tiempo; la ciencia, la buena eleccion de materias, la acerta- da colocacion de las palabras, el conocimiento de las pasiones y de los resortes ocultos en el cora- zon humano, son circunstancias que se reunen raras veces; que no se adquieren algunas de ellas con el estudio; pero esto no obstante, y aunque del orador como del poeta pudiera decirse que nace y no se hace, la cátedra de elocuencia es utilísima y justifica la doctrina casi olvidada de aquellas facultades ocultas hasta para el mismo que las posee. De paso que se enseña á un joven á conocer la literatura de su país, que se le proporcionara conocimientos diversos, que se le señalan las pa- siones que mas frecuentemente han agitado al li- nage humano, ¿quién duda que puede conseguir- se el desarrollo de ciertas fuerzas inertes? ¿quién negará que las facultades intelectuales y morales se escitan lo mismo que los afectos, y puestas aquellas en juego, removidos los obstáculos que les estorbaban a obrar, cuantos mas alcanzarán el precioso don de convencer á un tribunal, de cap- LEIDA EN EL ATENEO. 11 tarse el voto universal de una asamblea numero- sa, ó de entusiasmar hasta con desprecio de la vi- da á un ejército de millares de combatientes? Pero dejemos de ocuparnos de lo que el cielo tie- ne reservado á pocos, y sea objeto de nuestro im- perfecto análisis el caudal de conocimientos que estando al alcance de todos, ha venido atesorán- dose en el discurso de los siglos. Comparar estos sin igualarlos, es la inmensa tarea que un socio estudioso tomó á su cargo y desempeña desde me- diados del año 1844, y sus lecciones no son úni- camente la historia narrativa ó descriptiva de los hechos unos tras otros; pues aunque esto si se ha de proceder con órden, y si se ha de reasumir con precision no deja de ofrecer dificultad, se supe- ran aqui otras mayores, interesando en el exámen de hechos pasados no solo la curiosidad y el en- tretenimiento sino la moralidad, la inteligencia y el arte de gobernar bien un Estado; asi es que se esplica la civilizacion entre los griegos, no por su patriotismo ó participacion en el mando, sino por su obediencia ciega á las leyes, y del mismo mo- do cuando despreciadas estas fué humillada la Grecia, y comenzó á reinar la anarquía en sus ciudades, se ha dicho muy bien que todavía con- servó por algun tiempo el influjo del saber y que aun Virgilio imito á Homero; y apreciando des- pues la moralidad no puede negarse que la civili- zacion romana cayó carcomida por los desvaríos de una religion idólatra: se ha tratado de las na- ciones bárbaras pero jóvenes y llenas de porve- nir, se ha hablado con el debido encarecimiento de una religion divina cuyo estandarte se elevó sobre el Capitolio, y en el discurso de materia tan general no puede dejar de apreciarse la cul- tura árabe, la riqueza y actividad de las repúbli- 12 MEMORIA cas de Italia, las cruzadas con su heroísmo y sus inmensos resultados, los concilios con sus cáno- nes, la mezcla de razas, el mando de los conquista- dores del que nació el feudalismo, despues de él las monarquías del siglo XV al XVIII, y desde este el nacimiento del sistema representativo. Orígen mas antiguo conceden algunos á los principios po- líticos que hoy dominan; pero ni sobre esto es del caso discurrir, ni aunque lo hiciésemos con- vendria buscar fuerza de Inglaterra, Holanda, Portugal y Suecia la primera época de las cons- tituciones modernas, y fuera de Francia ciertas reformas introducidas despues de las revoluciones de 1789 y 830. Temeroso Hobbes de los males que puede traer la anarquía, predicó el despotis- mo; asustado Rousseau de los inconvenientes del poder absoluto destruyó el enlace tan necesario entre el soberano, el gobierno y el pueblo. Nece- sario fué pues unir los eslabones de esta cadena, desvanecer aquellos temores, y dar una razon exacta de las dos ideas inseparables de la socie- dad y del gobierno, y procurando que fuese este el centro de todas las fuerzas, la representacion de todos los verdaderos intereses, se encargó al mismo que estudiase las creencias, inclinacio- nes, costumbres y el desarrollo ó atraso del hom- bre que siendo un ser inteligente es por necesidad sociable, y siendo libre necesita un poder que le reprima. Para conseguir pues el deseado equili- brio en el uso de la inteligencia y de la libertad guiándolas la justicia, se han establecido princi- pios luminosos, se ha creado una ciencia que en el año que concluye como en los anteriores ha habido en el Ateneo quien con superiores luces la difunda, digno profesor de los que le precedie- ron en la misma enseñanza, pero menos afortu- LEIDA EN EL ATENEO. 13 nado que ellos por haberle correspondido que sea yo el apreciador de su mérito y claro talento. Aunque constantemente se ha enseñado en es- ta Corporacion el derecho político constitucional, data solamente del año pasado la creacion de una cátedra de derecho internacional esplicada con acierto en 1845 por un jóven apreciable. Las na- ciones antiguas se bastaban a sí mismas puesto que llevando escrita en su bandera la unidad tendían á dominar el mundo como Grecia y Roma, ó si es- tipulaban era sobre intereses del momento: en los siglos medios puede decirse que existía una inde- pendencia absoluta; pero cuando esta tiene que ser relativa, cuando aun dado que exista cierta conformidad de principios todavía se comprende diversidad en los intereses políticos y comerciales entre uno y otro pais, de precision fué establecer preceptos comunes basados en la justicia no en la fuerza; de aquí la esplicacion de lo que se entien- de por neutralidad sin que haya mala fé, por in- tervencion sin que llegue á convertirse en domi- nio, de aquí escluir en el derecho de las naciones la prescripcion admitida en el derecho civil y sus- tentada por Montesquieu ( cuyas doctrinas en esta parte no seguimos), de que por las conquis- tas se adquiere, no se usurpa; de aqui por último el importante estudio que enseña á sustituir la es- pada con la razon, las guerras con los tratados. La existencia de estos sobre muchos puntos de comercio cuyo desarrollo es prodigioso, las frecuentes relaciones mercantiles, su libertad, sus perjuicios, las cosas que el trabajo del hombre produce, y las necesidades del mismo consume las doctrinas de los que aislan una nacion cir- cundándola de espesos muros dentro de los cuales se cree y distribuya todo; las contrarias que po- 14 MEMORIA blando el mar de bajeles y uniendo los polos por medio de caminos de hierro fomentan en un punto lo que ha de llegar á expenderse con ventaja en el opuesto; de precision es materia muy discutida y analizada en cátedras y por escrito: nosotros desde tiempos atrás contamos para que se den en estos salones algunas esplicaciones acerca de tan im- portante ramo del saber, con un profesor cuyas publicaciones de economía política son su mejor elogio; y pues a su lado resultaria pálido el que yo pudiera tributarle, me contentaré con mani- festarle el debido agradecimiento por las leccio- nes que dió á mediados del año que concluye, y le rogaré que durante el próximo no nos prive de oir su voz en este sitio. En él, como al principio dije y era mi propósi- to probar, se está trabajando en favor de la civili- zacion, templo magnífico, que asi como el de Efe- so se levantó á costa de todos los soberanos del Asia, asi tambien contribuyen aqui á edificar tan grandiosa obra todos los señores profesores, de cuyas enseñanzas he hablado, y aquellos cuyo ce- lo me resta aplaudir; algunos de ello escedieron los deseos (y cuenta que no eran limitados, pues se trataba del brillo de la sociedad) de la junta que tiene el Honor de estar al frente del Ateneo. Al proceder esta al arreglo de las enseñanzas que comenzáron en noviembre último, tuvo ocasion de admirar el celo de algunos señores socios, los cua- les no solamente tomaron á su cargo el dar dos esplicaciones semanales, sino con una asiduidad superior á todo elogio se comprometieron y regen- tan dos cátedras diversas; al profesor laborioso, que poseedor de grandes conocimientos médicos le atendemos con interés cuando les aplica á la ciencia del magistrado y del abogado, le escucha- LEIDA EN EL ATENEO. 15 mos otro dia con curiosidad, cuando ingeniosa- mente nos indica el medio de ayudar la memoria. Estudio el primero tan importante, como por des- gracia descuidado, el Ateneo tiene la gloria de haber antes de ahora demostrado que en muchos pleitos y en casi todas las causas entra por mucho el conoci- miento de la Ciencia del cuerpo humano, cuya existencia, pendiente algunas veces de un veneno ó de una herida, importa sobremanera al juez que persigue el crimen, conocer las sustancias dañosas y sus efectos, y saber apreciar la intensidad de una lesion; y si aparte de esto atendemos á que los derechos de adquirir y disponer de los bienes estriban frecuentemente en la época del nacimien- to de las personas, en su edad, en el estado de sus facultades mentales, ¿cuánto no interesará comprender en lo posible los arcanos de la pro- creacion, el desarrollo de las fuerzas físicas, y las funciones concertadas de las intelectuales? Otro catedrático que mucho tiempo hace con- sagra sus tareas en obsequio de la Corporacion, ha comprendido que el entendimiento humano, siem- pre deja en sus discursos algun vislumbre para conocer donde se halla la verdad, y amante de ella se ha remontado á buscar el orígen de la ido- latría, y con observacion atenta valiéndose de las antiguas fábulas y de los libros sagrados, tan pron- to de la relacion de Moises como de la de Berocio, recoge con acierto y trasmito con claridad recuer- dos preciosos y útiles para conseguir una instruc- cion completa. Al mismo fin conducen tambien las lecciones sobre propiedad de la lengua francesa, y debo consignar en justa alabanza de este profesor, y el que lo es de italiano, que al cultivar el es- tudio de las lenguas de dos naciones, grande la una en lo pasado, poderosa la otra de presente, 16 MEMORIA adelantadas ambas en las letras y en las ciencias, se refieren á estas con frecuencia, indirectamente dan á conocer la literatura de aquellos paises, y el estudio de su idioma no le miran solo como un adorno de esmerada educion, sino como una ne- cesidad que ha llegado á ser imperiosa en razon de las rápidas y multiplicadas comunicaciones en- tre los pueblos mas apartados. Para completar enseñanza tan vasta, no han faltado en este año como en los anteriores suge- tos conocedores de las ciencias naturales que es- pliquen la diversidad de instintos y formas de los animales, seres criados para nuestro alimento, servicio, recreo, lujo y agricultura, cuya fuente principal de la riqueza en todos los pueblos y principalmente en España, merece los mayores es- fuerzos á favor de los adelantos que producen sin duda la aplicacion de la química á los trabajos agrícolas. Por último, tengo que pagar una deu- da de justicia haciendo de paso concebir una es- peranza que no creo sea defraudada; consiste la primera en dejar consignado en este escrito que durante el periodo de tiempo que he recorrido se han dado en este lugar algunas lecciones de litera- tura española por el entendido profesor que mien-tras otras atenciones se lo permitieron, tuvo á su cargo tan importante asignatura, la cual será des- empeñada en adelante por un jóven de talento, y que amante del brillo de las corporaciones litera- rias sin duda contribuirá con sus esplicaciones al buen nombre de la nuestra. Hasta aquí la parte principal de mi memoria; he concluido señores un cuadro de hermoso colo- rido, porque vuestras son sus bellas tintas, pero de dibujo incorrecto porque el pincel ha sido mio; restame solo poner al pie de él los nombres de los LEIDA EN EL ATENEO. 17 Señores Profesores, cuyo mérito encuentro que es comparable solamente con el alto honor que á mi me cabe al escribirlos. Mitología comparada con la his- toria y frances............. D. Mariano Nicolás Perez. Medicina legal y mnemotécnia D. Pedro Mata. Derecho politico constitucional.... D. Joaquin Francisco Pacheco. Zoologia.................... D. Juan Mieg. Geografia................... D. Francisco Fabre. Derecho internacional....... D. Facundo Goñi. Arqueologia general......... D. Basilio Sebastian Castellanos. Química aplicada á la agricul- tura........................ D. José Maria de Nieva. Elocuencia forense y parlamen- taria....................... D. Fernando Corradi. Historia de la literatura griega y latina.................... D. Alfredo A. Camus. Arabe....................... D. Serafin Estebanez Calderon. Historia de la literatura del si- glo XVIII................... D. Antonio A. Galiano. Fisiologia de las pasiones.. D. Bartolomé Obrador. Historia comparada de la civili- zacion antigua y moderna.... D. José Maria Manresa Sanchez. Italiano.................... D. José Heriberto Garcia Quevedo. Matemáticas................. D. Tomás Mendez. Literatura.................. D. Patricio de la Escosura. Crédito público............. D. José Antonio Ponzoa. Griego...................... D. Saturnino Lozano. Economia industrial......... D. Manuel Garcia Barzanallana. Filosofia moral ............ D. Tomás Garcia Luna. Economía política........... D. Eusebio Maria del Valle. La mayor parte de estas enseñanzas han co- menzado ya, y con respecto á las que faltan, la junta gubernativa que vais á elegir para el año próximo puede confiar en que los Señores Profe- sores darán principio á sus desinteresadas y útiles tareas tan luego como se lo permitan sus ocupa- ciones. Notorio es que las muchas que rodean á casi todos los individuos de esta Corporacion han sido la justa causa de que las secciones primera cuarta no se hayan reunido, mas superior á poderoso motivo, el amor que profesan á las cien- cias los señores socios inscriptos en las secciones segunda y tercera unidas, han celebrado varias se- 18 MEMORIA siones en las que despues de discutir sobre diver- sos puntos de mecánica, caminos de hierro y ordi- narios, el Sr. D. Ignacio Juez Sarmiento se sirvió presentar dos modelos, el uno de una bomba que no tiene émbolo, causándose el vacío para la as- cension del líquido con un tubo colocado en el espacio que media entre otros dos tubos, y en cuyo espacio hay mercurio que impide la entrada del aire: el otro modelo fué el de una espiral de Arquimedes dispuesta dentro de un tubo que se llena de agua y mercurio para que pueda quedar flotante, y su movimiento sea mas fácil en razon del menor peso que tiene el aparato; presentados ambos en una concurridísima sesion se vió que daban resultados ventajosos, y en juntas sucesivas fueron examinados detenidamente, suscitándose con este motivo luminosas cuestiones de mecánica, en la que tomaron parte los señores Vallejo, Azo- fra, Prado, San Pedro, Rodriguez, y Sarmiento, cuyo celo escitó la seccion á fin de que continua- ra en sus investigaciones, y asi como entonces se le manifestó la complacencia con que habian sido estudiados sus modelos, tengo yo ahora el deber de hacer que conste en esta acta general del año el laudable interés del Sr. Juez Sarmiento por el tan necesario adelanto de las ciencias físicas; é igualmente debo hacer mencion de una memoria publicada por el Sr. D. Casimiro Orense, en de- mostracion de la utilidad y aplicaciones de la planta conocida con los nombres de sesamo ó al- jonjoli. Creo que con exactitud he llamado á este escrito una acta general en la que corresponde dar cuenta, siquiera sumariamente de los acuerdos de la junta gubernativa del Ateneo, la cual distingui- da con vuestra deferencia, no podia corresponder de mejor modo á ella que conservando en el ré- LEIDA EN EL ATENEO. 19 gimen de la Sociedad y en su parte económica el sistema que de antiguo viene establecido. Segun él, la junta ha dispuesto oportunamente sustituir en algunas salas los muebles usados con otros nue- vos y algunos de adorno: ha procurado aumentar volúmenes, completar obras faltas, y encuadernar otras en el número y materias de que dará cuenta el señor bibliotecario; ha continuado suscrito el Ateneo á los diarios nacionales, muchos estranje- ros, y á las mas útiles y entretenidas publicacio- nes periódicas de dentro y fuera del reino, valién- dose para obtener las últimas de un medio direc- to y por consiguiente mas económico que el seguido hasta el dia; se han hecho en tiempo con- veniente los acopios y compras necesarias proce- diéndose siempre en materia de gastos teniendo fija la atencion en los ingresos, á cuyo aumento han contribuido cuarenta y cinco señores admiti- tidos socios en el año décimo de la existencia de la Corporacion; pero si causa verdadera compla- cencia el aumento en aquel número de nuestro catálogo, el que la muerte borrase de él los nom- bres de D. Rafael Gonzalez Llanos y D. Antonio Soriano, produjo en vosotros tan profundo pesar, que intérprete yo de él en este momento, consagro estas líneas á la memoria de aquellos dos sujetos: dedicado el primero á trabajos literarios tuvimos ocasion de admirar su aplicacion, pues que acos- tumbraba á hacer sus estudios en la biblioteca de la Sociedad: perteneciendo á ella el segundo, nos aterró la noticia de su muerte, porque ocurrió en Salamanca á consecuencia de un hundimiento, del que fueron víctimas varias personas: las recomen- dables circunstancias de las que con nosotros esta- ban asociadas, requieren que aunque muertas pa- ra el mundo, renazcan en nuestra constante esti- 20 MEMORIA macion, en nuestro tierno recuerdo, y en nuestro desinteresado sentimiento. Pagado este justo tributo, no me atreveré á seguir molestando vuestra atencion, ampliando la idea anunciada al principio de que este Estableci- miento es á la par que cuerpo literario círculo del mas útil recreo, ¿se hallará otro mas libre de sin- sabores que el de emplear agradablemente el tiempo en busca del bien de la ciencia, ó en el seno de la amistad mas pura? La sabiduría, el aprecio de nuestros semejan- tes, y nuestro afecto hácia ellos, son señores do- nes del cielo que, conservados cuidadosamente en tal Ateneo, harán que sus hechos pasarán á la posteridad transmitidos en la espresion de tres palabras que debian estar escritas á la entrada de este recinto: CIVILIZACION, RECREO Y AMISTAD. JOSE JOAQUIN MATEOS. Secretario 1.º